Tenía 12 años cuando hizo su primer bombo: hoy tiene 65 y todavía vive de este oficio
Esta es la historia de Don Carlos, quien fabrica bombos desde muy changuito y los lleva a festivales de todo el país. Esta semana llegó al barrio Los Lagos con 60 instrumentos y, en apenas unos días, vendió casi todos. Su historia comenzó en La Banda y continúa hoy junto a sus hijos y colaboradores.

En las calles cercanas al predio de los ex silos, donde se desarrolla la propuesta Sonckoy Carabajal por el cumpleaños de la Abuela María Luisa, los puestos de comidas y productos regionales forman parte del paisaje que acompaña la llegada de visitantes de distintos puntos del país.
Entre ellos está Carlos, un artesano de 65 años que desde hace más de cinco décadas tiene al bombo como protagonista de su oficio. Don Carlos juega de local. Es oriundo de La Banda y comenzó a fabricar bombos cuando tenía apenas 12 años.
Por entonces compraba instrumentos para llevarlos a vender a Buenos Aires, hasta que conoció a un hombre del Tramo 18, en el departamento Banda, quien terminó enseñándole a fabricarlos.

La curiosidad fue el punto de partida. Carlos se preguntaba por qué debía limitarse a comprar los bombos si podía aprender a hacerlos. Así comenzó un oficio que lo acompañó durante gran parte de su vida y que lo llevó a recorrer festivales y celebraciones populares.
Hoy reconoce que los años pesan y que poco a poco está dejando la actividad, aunque todavía continúa viajando con sus instrumentos. La Semana Carabajal es una de las paradas que mantiene dentro de su recorrido.

Don Carlos se instaló en Los Lagos de manera temprana. El martes ya había montado su puesto y llevó 60 bombos para vender durante la celebración. Al momento de la entrevista ya había comercializado aproximadamente 56.
Pero el puesto de Carlos no se limita a los bombos. También tiene arrope, alfajores, pañuelos, rastras, botas, ponchos y sombreros, aunque él aclara que esos productos no son de fabricación propia: su especialidad son los instrumentos.
En el oficio cuenta además con la ayuda de dos colaboradores y de su hijo mayor.

Un bombo puede costar hasta $250.000
Los precios varían considerablemente. Según explicó Carlos, actualmente vende bombos desde $150.000, $180.000 y hasta $250.000, dependiendo fundamentalmente de los materiales utilizados y del proceso de fabricación.
El tamaño, explicó, no es el único factor que determina el valor. La diferencia está en la calidad de los materiales, especialmente en los cueros y en el tipo de suela utilizada. "El bombo es muy trabajoso, tiene muchas trampas", resumió al describir un proceso artesanal que requiere tiempo y conocimiento.
Además, hay instrumentos que tienen una demanda particular según las celebraciones. Carlos ya se encuentra preparando bombos especiales para la próxima Fiesta de San Gil, donde, según contó, es muy demandado por los devotos.

"No pedimos tan caro"
Detrás de los precios también aparece una realidad económica que el artesano conoce de cerca. Carlos contó que intenta mantener valores accesibles para que la gente pueda comprar, especialmente en un contexto en el que muchas familias cuentan con menos dinero disponible. Su objetivo, explicó, es obtener la ganancia necesaria para continuar viviendo de su trabajo.
Durante los festivales, además, observa un comportamiento que se repite: quienes llegan a disfrutar de las celebraciones destinan parte de su dinero a llevarse algún recuerdo, y el bombo aparece entre esas compras.
En la Semana Carabajal, esa demanda volvió a quedar reflejada en su propio puesto: de los 60 bombos que llevó desde el martes, ya había vendido alrededor de 56.
Después de Los Lagos, mencionó entre sus próximos destinos a Mailín, para la Fiesta Chica que se realizará el 14, 15 y 16 de septiembre, y posteriormente El Tanicu (octubre), si las condiciones se lo permiten.




