Instagram y Facebook, en la mira: Meta enfrenta una demanda millonaria por la adicción de menores
El proceso se suma a miles de reclamos de familias que denuncian trastornos alimentarios, autolesiones, depresión y otros efectos vinculados al uso de las redes sociales.

La empresa tecnológica Meta, propietaria de Instagram y Facebook, atraviesa un nuevo frente judicial en Estados Unidos por las acusaciones de que sus plataformas fueron diseñadas para generar dependencia entre los usuarios más jóvenes.
El proceso, que comenzó a avanzar este 18 de agosto, se desarrolla en tribunales federales y plantea que Meta habría priorizado la retención y el crecimiento de sus usuarios por encima de los posibles riesgos para niños y adolescentes.
Las acusaciones sostienen que determinadas características de las plataformas, como el scroll infinito, los sistemas de recomendación y los filtros vinculados con la imagen corporal, pueden potenciar el uso compulsivo de las redes sociales y exponer a los menores a contenidos perjudiciales.


El caso se desarrolla en paralelo con otro enorme frente judicial: el Litigio Multidistrital 3047 (MDL 3047), que reúne miles de demandas presentadas por familias y distritos escolares contra Meta, Snap, ByteDance —la empresa propietaria de TikTok— y otras compañías tecnológicas.
Las historias de adolescentes que quedaron en el centro de las demandas
Los expedientes judiciales incluyen casos concretos de menores cuyos familiares aseguran que el uso de las redes sociales tuvo consecuencias graves sobre su salud y comportamiento.
Uno de ellos es el de Alexis Spence, quien comenzó a utilizar Instagram pese a las restricciones impuestas por sus padres. Según la denuncia citada en el expediente, a los 11 años consiguió evadir los controles parentales mediante una aplicación que permitía ocultar Instagram bajo la apariencia de una calculadora.
A los 12 años desarrolló un trastorno alimentario que sus padres relacionan con contenidos vinculados con la anorexia que encontraba mientras buscaba rutinas de ejercicio.
Con el tiempo, su uso de Instagram habría superado las cinco horas diarias y, según la demanda, su estado de salud mental se deterioró hasta llegar a considerar el suicidio durante la secundaria.
Otro de los casos es el de Englyn Roberts, una adolescente de 14 años que murió en 2020 después de reproducir un comportamiento que había visto en un video publicado en Instagram.
De acuerdo con la denuncia de su familia, el contenido permaneció disponible durante meses y acumuló más de 1.500 visualizaciones antes de ser eliminado por la plataforma en diciembre de 2021.
La familia posteriormente demandó a Meta.

Adicción, autolesiones y problemas de salud mental
El expediente también menciona el caso de Selena Rodriguez, quien comenzó a utilizar Instagram y Snapchat pese a no alcanzar la edad mínima requerida por las plataformas.
Según su familia, la adolescente llegó a desarrollar una relación compulsiva con las redes sociales. Cuando sus padres intentaron limitar su acceso, habría llegado incluso a abandonar su casa para conseguir otro dispositivo.
La denuncia describe un cuadro marcado por depresión, insomnio, trastornos alimentarios, autolesiones y ausentismo escolar. Finalmente, Selena murió por suicidio y su madre inició acciones legales contra Meta y Snap.
Otro expediente, correspondiente a una menor identificada judicialmente como R.P., describe un patrón similar. El uso de redes sociales habría comenzado cuando tenía apenas siete años y posteriormente aparecieron problemas como pérdida de interés en actividades cotidianas, insomnio, trastornos alimentarios, autolesiones, ansiedad y depresión.
La familia sostiene que Meta permitió que la menor utilizara sus servicios sin un consentimiento parental adecuado y cuestiona la eficacia de sus mecanismos de verificación de edad.
¿Qué se le reclama a Meta?
Los demandantes sostienen que las redes sociales de Meta no son simplemente plataformas utilizadas por menores, sino productos diseñados para mantenerlos conectados durante el mayor tiempo posible.
En particular, cuestionan los algoritmos que seleccionan contenidos para cada usuario y herramientas como el desplazamiento infinito, que permite continuar consumiendo publicaciones sin un punto natural de finalización.
También señalan que los adolescentes atraviesan una etapa de especial vulnerabilidad frente a los mecanismos de recompensa y aprobación social, por lo que las plataformas podrían aprovechar esa condición para aumentar la permanencia y la interacción.
La acusación de fondo es que Meta conocía o debía conocer los riesgos asociados al uso intensivo de sus plataformas entre menores y, aun así, no habría implementado medidas suficientes para impedirlos.
El conflicto judicial podría convertirse así en uno de los mayores cuestionamientos legales contra el modelo de negocio de las grandes redes sociales y su relación con los usuarios más jóvenes.




