CENTRAL ARGENTINO SE CONSAGRÓ CAMPEÓN DE LA LIGA SANTIAGUEÑA DE FÚTBOL
El Albo empató 1 a 1 ante Vélez de San Ramón en el estadio Dr. Osvaldo Juárez y, gracias al triunfo 1-0 conseguido en la ida, se consagró campeón del Torneo Anual de la Liga Santiagueña de Fútbol.

Central Argentino sufrió, resistió y finalmente desató el festejo. El Albo empató 1 a 1 ante Vélez de San Ramón en el estadio Dr. Osvaldo Juárez y, gracias a la victoria por 1 a 0 conseguida en el partido de ida, se quedó con el Torneo Anual de la Liga Santiagueña de Fútbol.
La noche tuvo todos los condimentos de una final. Nervios, pierna fuerte, emociones, un estadio colmado y un desenlace cargado de dramatismo. Y cuando Francisco Acosta marcó el final después de ocho minutos de adición, el pueblo albo explotó de alegría.
Un primer tiempo que terminó en ventaja
Vélez salió a buscar el partido y tuvo sus primeras aproximaciones. Dennett probó por arriba, mientras que Rodrigo Ledesma también intentó sorprender, aunque su remate se fue por encima del travesaño.
Central Argentino respondió con oportunidades de Emiliano Pérez y Yael Aranda, avisando que no estaba dispuesto a resignar protagonismo.
El Fortín volvió a acercarse con una buena maniobra de Nahuel Corvalán, quien desbordó y lanzó un centro que Galván no pudo conectar.
Pero a los 37 minutos llegó el golpe del local. Tras un remate rasante de Tapia, Yael Aranda anticipó el disparo y definió arriba, haciendo estéril la reacción de Franco Filho. Gol del Albo y delirio en las tribunas.
Central se iba al descanso con una ventaja que, sumada al 1-0 obtenido en San Ramón, comenzaba a darle forma al sueño del campeonato.
Vélez reaccionó y el final fue de película
En el complemento, Vélez salió decidido a cambiar la historia. El Fortín tomó protagonismo e inclinó la cancha sobre el arco defendido por Luis Salto.
Cáceres Salto, quien había ingresado por Ledesma, tuvo una inmejorable oportunidad de cabeza, pero Luis Salto respondió con una gran intervención para mantener con vida al Albo.
Central Argentino empezó a sentir el nerviosismo. Pablo Ledesma movió el banco, buscó piernas frescas y trató de recuperar el control del mediocampo para contener el avance visitante.
El partido comenzó a calentarse. Las piernas fueron más fuertes, las discusiones más frecuentes y cada pelota empezó a disputarse como si fuera la última. Era una final y se jugaba como tal.
Hasta que a los 27 minutos llegó el empate.
Jesús Denett, goleador del campeonato, apareció para empujar un centro de Silva y poner el 1 a 1. Vélez descontaba en la serie y le agregaba una dosis enorme de dramatismo a la definición.
El Fortín olió sangre y fue por todo. En los minutos finales, Vélez se llevó por delante a Central Argentino buscando el gol que le permitiera igualar el global y llevar la definición a los penales.
Pero no pudo.
La defensa del Albo resistió cada embestida y Luis Salto apareció cuando fue necesario. Los minutos pasaban y la tensión crecía. En las tribunas, los hinchas locales ya no miraban el reloj: lo sufrían.
Llegaron los ocho minutos de adición. Ocho minutos eternos para el pueblo albo.
Hasta que Francisco Acosta hizo sonar su silbato.
Central Argentino era campeón.
Los jugadores se abrazaron, el cuerpo técnico desató el festejo y el estadio Dr. Osvaldo Juárez se transformó en una fiesta.
Para Pablo Ledesma, el título tuvo además un sabor especial: fue su revancha como entrenador y la confirmación de un equipo que supo pegar en el momento justo y resistir cuando la final se le vino encima.
El Albo había ganado en San Ramón, empató en casa y terminó levantando la copa.
Central Argentino vuelve a escribir su nombre en la historia de la Liga Santiagueña. Y esta vez, el festejo fue en casa, rodeado de su gente tras 19 años.




