Chango Córdoba: “Le dije a mi papá que quería ser campeón del mundo y llegué”
El histórico boxeador santiagueño tuvo un tremendo mano a mano en La Mañana de Info.

El excampeón mundial santiagueño habló en una entrevista exclusiva con #MDI sobre su vínculo con el boxeo, sus recuerdos como profesional y el legado que continúa su familia.
“Siempre estamos. En mi casa tenemos gimnasio. Siempre voy y meto la cuchara”, contó entre risas. Sin embargo, reconoció que no tiene la paciencia necesaria para entrenar boxeadores: “No tengo boxeadores porque no tengo mucha paciencia. Mis hermanos sí”.
Córdoba destacó especialmente el trabajo de sus hermanos, quienes siguieron el camino iniciado por su padre, José Córdoba, y mantienen vivo el legado familiar. “Lo que hizo mi papá fue transmitir el boxeo, que no quede en la nada. A ellos les gusta y se les da bien enseñar”, explicó.
Para el excampeón, una de las claves está en trabajar con los más chicos. “Los niños son despiertos, copian, aprenden y les queda mucho. A los grandes no”, señaló. Y remarcó que el objetivo va mucho más allá de formar campeones: “Siempre con el boxeo tratar de sacar algún valor para el día de mañana, algún campeón argentino, sudamericano”.
El recuerdo de su consagración mundial
Entre sus recuerdos más importantes aparece la etapa previa a la pelea por el título mundial, cuando debió concentrarse en el Hotel Savoy, especialmente para cuidar la alimentación y mantenerse dentro de la categoría minimosca. En aquel momento, Córdoba contó con el respaldo fundamental de su familia y sus amigos, un acompañamiento que consideró clave para alcanzar el máximo logro de su carrera.
Para Córdoba, el boxeo también representa una herramienta para llevar una vida saludable. “El deporte es sano. Yo siempre les digo a los chicos que quieren ser boxeadores que esto no es para aprender y pelear en la calle. Es para andar bien de salud, de estado físico”, sostuvo.
“Quería ser campeón del mundo”
Uno de los momentos más destacados de la entrevista llegó cuando recordó el apoyo que recibió de su familia. “Hay que preguntarles a los hijos qué quieren ser. Yo le dije a mi papá que quería ser campeón del mundo, que quería entrenar”, recordó. Su debut como profesional ocurrió en Catamarca, cuando tenía apenas 14 años. Incluso contó una particular anécdota: llegó caminando, ya que era peregrino de la Virgen del Valle. Luego, subió al ring para disputar cinco rounds y terminó ganando por abandono de su rival.
Años después, aquel adolescente que soñaba con ser campeón mundial cumplió su objetivo.
“Quise ser campeón del mundo y llegué”, resumió Córdoba, dejando en una frase el reflejo de una carrera marcada por el esfuerzo, el acompañamiento familiar y una pasión por el boxeo que todavía permanece intacta.




