Crimen en La Costa: investigan el asesinato de Julio González y todavía no hay detenidos
A 19 días del asesinato del encargado del campo La Costerita, la Justicia de Añatuya continúa con la investigación para determinar quién mató a Julio Daniel González en el paraje La Costa. La fiscal Cecilia Rímini secuestró escopetas, mientras los investigadores buscan reconstruir el entorno de la víctima y establecer el móvil.

La investigación por el crimen en La Costa continúa sin detenidos tras el asesinato de Julio Daniel González, ocurrido el 12 de agosto en el paraje La Costa, a unos 12 kilómetros de Icaño, departamento General Taboada. El encargado del campo La Costerita fue atacado mientras conducía un tractor y recibió un disparo de escopeta en el pecho; horas después del hecho, personas consideradas de interés para la investigación habrían abandonado Icaño.
Uno de los datos que más llamó la atención de los investigadores surgió de la última comunicación de González. Según trascendió, el hombre llamó por teléfono a una de sus hijas y habría alcanzado a gritar: “Me vienen siguiendo tirando”. Poco después, una cuñada encontró al encargado muerto en el suelo, junto al tractor. Para los investigadores, este episodio podría indicar que la víctima conocía a quien lo atacó.
La causa está a cargo de la fiscal Cecilia Rímini, quien dispuso el secuestro de escopetas mientras continúa la búsqueda de elementos que permitan identificar al responsable. En paralelo, la familia comenzó a intervenir formalmente en el expediente: la hija de González es asistida por el abogado Enrique Crespín, mientras que la madre de la víctima, Herminia González, se constituirá como querellante con la representación del abogado Mirko Slamich.
Crimen en La Costa: las pistas que buscan explicar el ataque
Uno de los aspectos que la Justicia intenta establecer es por qué González se encontraba al frente del tractor ese 12 de agosto. Según la información incorporada a la investigación, el trabajador que habitualmente manejaba la maquinaria se ausentó para donar sangre, por lo que el encargado terminó reemplazándolo.
Esa circunstancia abre una de las preguntas centrales de la causa: si el ataque fue producto de una oportunidad circunstancial o si alguien sabía previamente que González estaría conduciendo el tractor. Los investigadores analizan la posibilidad de que haya sido seguido hasta el lugar o que alguien haya informado sobre su presencia.
También se busca reconstruir la relación que mantenía González con los peones y habitantes de la zona. El hombre llevaba más de 17 años como encargado de la estancia y, según trascendió, habría trabajado allí durante todavía más tiempo como peón. A personas de su confianza les habría manifestado que no podía alejarse del establecimiento porque “me roban mucho”.



