Viacrucis para los hinchas de River, una iglesia por cada lágrima
Boca está en los cuartos de final de la Copa Argentina y en Núñez todavía no pueden procesarlo. Propongo un recorrido por las iglesias de la ciudad: Semana Santa ya pasó, pero para algunas gallinas el calvario recién empieza.

POR EL TRIBUNERO...
¡Cómo lloran por un penal! Que el colombiano Álvaro Montero se adelantó, que la tanda debía repetirse, que Godoy tuvo en sus pies a los 90 minutos el penal que podía haber mandado a Vélez a la siguiente ronda y eliminado a los bosteros...
En fin, muchachos: ¡Boca ganó! Y sí, ganó por penales. ¿Qué problema hay? Los penales también cuentan, no vienen con asterisco.
Algunos hablan de karma. Otros desempolvan aquel viejo refrán de que “el muerto se admira del degollado”. Y ahí es donde la memoria selectiva se vuelve fantástica.
Porque, claro, ahora todos descubrieron que los arqueros no pueden adelantarse en los penales. Qué casualidad. ¿Se acuerdan de la última fecha contra Banfield? A Thiago Almada le hicieron repetir el penal porque los jugadores del Taladro habían invadido la zona. Ah, pero eso fue otra película. Esa memoria convenientemente se quedó sin señal.
Lo cierto es que mientras unos festejan la clasificación, otros siguen haciendo cuentas, revisando videos y ampliando el expediente del “penal que no debió ser”.
Y no hay que ser tan crueles con los muchachos de River. Hay que entenderlos: Boca ganó y encima ganó por penales. Duele doble.
Aunque, pensándolo bien, tampoco están tan mal. Después de todo, trajeron campeones del mundo para jugar la Liga local y ya quedaron afuera de todo lo demás. Ahora tienen técnico interino. Bah... interino, técnico de emergencia, coordinador, experimento táctico... ni ellos saben bien qué es.
Por eso, desde esta humilde columna, hago una propuesta solidaria.
Un móvil de Omi con Guille por calle 24 de Septiembre para La Mañana de Info. Por esa zona hay varias iglesias. Seguro encontramos alguna gallina dolida haciendo fila para confesarse.




