EXCLUSIVA | Ramiro Petros recuperó su libertad: "Santiago del Estero es la cuna de la envidia"
Tras ocho meses detenido, el empresario visitó Info Stream y tuvo un mano a mano exclusivo con Luciana Llapur en la que contó cómo vive este proceso, y sobre su relación con su abogada Moira Curi.

Hace menos de 48 horas, la Justicia local le otorgó la excarcelación a Ramiro Petros, un nombre que en los medios y en la agenda pública ya no es desconocido. Tal como habíamos anticipado, este viernes el empresario de la noche dio su primera entrevista tras recuperar la libertad y fue nada más y nada menos que en el piso de Info Stream, en un mano a mano con Luciana Llapur durante Primera Mañana.
Y no fue una entrevista cualquiera.
El oficio judicial dictó la excarcelación bajo una fianza de 75 millones de pesos y una serie de condiciones que Petros debe cumplir. Entre ellas, un bozal legal que le impide referirse a determinados aspectos de la causa en la que está involucrado.
Por eso, desde Info decidimos correr el foco del expediente y conocer a Petros desde otro lugar: en primera persona. Su vida como empresario de la noche, la exposición, el dinero, los años que pasó en Miami, el cambio de empresario a empleado y su relación con Moira Curi, su abogada defensora y, según sus propias palabras, la mujer que lo salvó.

Petros se mostró tranquilo, seguro y sin arrepentimientos. Reconoció la soberbia como uno de sus principales defectos, aseguró tener la conciencia tranquila y sostuvo que hoy el dinero ocupa un lugar mucho menos importante en su vida.
Pero hubo una frase que seguramente quedará entre las más resonantes de la entrevista: “Santiago del Estero es la capital de la envidia”.
“Ese Ramiro no lo conozco”
La entrevista comenzó con una definición que marcó buena parte de la conversación. Para Petros, existe una diferencia profunda entre el hombre que es y el personaje que durante años apareció en los medios.
“Ese Ramiro, yo a ese Ramiro no lo conozco”, dijo cuando Llapur le preguntó por la imagen que se construyó alrededor de su nombre.

Y fue todavía más contundente: “Creo que es la antítesis para lo que soy como persona”.
Petros explicó que su vida estuvo marcada por distintas etapas y que muchas veces tuvo que adaptarse a situaciones que no había elegido: empresario, funcionario, hombre de la noche y, posteriormente, residente en Estados Unidos.
También contó que decidió no leer lo que se publica sobre él.
“No he leído nada, no he visto nada”, aseguró.
La razón, según explicó, está en las redes sociales y en la cantidad de opiniones que circulan sin conocer necesariamente los hechos. “En las redes cualquiera crea un perfil, cualquiera comenta”, señaló.
Frente a eso, dice preferir los argumentos y el diálogo directo.
La noche: negocio, felicidad y personaje
Petros construyó buena parte de su identidad pública alrededor de la noche. Boliches, artistas, modelos, presencias y una exposición permanente fueron durante años parte de su vida cotidiana.
Cuando Llapur le preguntó si la noche le había dado más de lo que le quitó, la respuesta fue inmediata.
“Me ha dado años de extrema felicidad”, sostuvo.

Incluso recordó un período de aproximadamente dos años como uno de los momentos más felices de su vida.
Pero hubo una confesión interesante: Petros sabía que, para hacer crecer el negocio, él mismo tenía que convertirse en parte del espectáculo.
“Si yo soy una persona joven, que puedo pararme en la tarima, que puedo pararme con una bailarina, que puedo pararme con alguien famoso, y si eso es lo que tengo que vender, eso es lo que tengo que vender”, explicó.
No era solamente administrar un boliche. Había que generar un personaje capaz de vender la experiencia de la noche.
“Yo tengo que ser el mejor vendedor de mi negocio”, resumió.
Durante esa etapa llegó a manejar, según contó, cuatro boliches y un restaurante. La actividad tampoco terminaba con el cierre de los locales: durante la semana continuaban las cenas, presencias y contactos vinculados al circuito nocturno.
“El poder de la noche es mucho más fuerte que el económico”
El dinero también tuvo su lugar en la charla.
A sus 49 años, Petros aseguró que atraviesa el momento de su vida en el que menos importancia le asigna.
“El dinero es un vehículo que, cuando lo utilizás bien, sirve y ayuda”, definió.
Pero reconoció que en el pasado tomó decisiones que hoy no repetiría y que algunas estuvieron atravesadas por la soberbia.
“Sí, soy soberbio”, admitió cuando Llapur se lo preguntó directamente.
Sin embargo, hizo una distinción entre dinero y poder.
“El poder de la noche es mucho más fuerte que el económico”, afirmó.
Para explicarlo, recordó la contratación de Ozuna, a quien, según relató, incorporó cuando todavía no tenía la popularidad que alcanzaría después.
Petros contó que esa experiencia le permitió comprobar hasta qué punto un empresario de la noche podía tener capacidad de influencia y convocatoria, incluso más allá del dinero.
Cuando la noche empezó a pasar factura
La misma actividad que le dio sus años de mayor felicidad también terminó generándole una sensación de desgaste.
Petros reconoció que con el tiempo sintió que había perdido parte de su vida en la noche.
El ritmo, la exposición y la dinámica de los negocios terminaron pesando y fueron parte de las razones que lo llevaron a buscar otro escenario.
Ese escenario apareció en Miami.
Miami: de empresario a empleado
Petros vivió tres años y medio en Miami sin regresar a Santiago.
La imagen que tenía de sí mismo allí fue muy distinta de la que había construido en Argentina. Según relató, llegó a trabajar como empleado y contó incluso que tuvo una experiencia laboral vinculada a una óptica y a un integrante de la familia de Paco Rabanne.
El cambio fue profundo.
El empresario acostumbrado a manejar negocios y moverse en ambientes de exposición pasó a ocupar el lugar de quien debía trabajar para otro.
Y esa experiencia aparece en su relato como una de las grandes transformaciones de aquella etapa.
La pandemia y el viaje que cambió todo
La pandemia terminó de empujar aquella decisión.
Petros recordó el contexto de restricciones en Argentina y la situación particular de Florida, donde encontró un escenario mucho más abierto.
Según contó, tomó uno de los últimos vuelos hacia Miami antes del cierre de fronteras.
Una vez allí, terminó alojando en su departamento a cinco o seis amigos santiagueños que habían quedado varados en Estados Unidos.
Pero el comienzo no fue sencillo.
Petros relató que, debido a las restricciones y trámites vinculados con la pandemia, tuvo dificultades para utilizar normalmente el dinero que tenía en cuentas estadounidenses.
El hombre acostumbrado a manejar negocios y dinero se encontró así en una situación completamente distinta: tenía recursos, pero no podía disponer de ellos de la manera habitual.
Fue otro de los golpes que, según su relato, lo obligaron a adaptarse.
“Santiago es la capital de la envidia”
La frase más polémica de la entrevista apareció cuando la conversación giró hacia Santiago y su relación con el entorno.
“Santiago del Estero es la capital de la envidia”, afirmó Petros.
Según su mirada, existe en la sociedad santiagueña una tendencia a cuestionar el éxito ajeno. Una definición particularmente fuerte viniendo de alguien que durante años hizo de su exposición y de su éxito empresarial una parte central de su identidad pública.

Petros también contó que tiene pocos amigos y que aprendió a mantenerse al margen de los comentarios que circulan sobre él.
La frase, sin dudas, abre otro debate: cuánto hay de percepción personal y cuánto de diagnóstico sobre una sociedad que, desde su mirada, mira con recelo a quienes logran destacarse.
Moira Curi, su compañera en esta nueva etapa
La conversación también tuvo un momento íntimo cuando apareció el nombre de Moira Curi, su abogada defensora.
Petros habló abiertamente de la relación sentimental que mantiene con ella y le atribuyó un papel fundamental durante los momentos más difíciles.

La definió como la mujer que lo salvó y aseguró que se imagina compartiendo con ella el resto de su vida.
Fue uno de los pocos momentos en los que el empresario dejó en segundo plano la los negocios y el personaje para hablar de un vínculo estrictamente personal.
El Petros que decidió mostrarse
La entrevista con Luciana Llapur permitió conocer una versión de Petros que pocas veces aparece en los titulares.
El empresario de la noche reconoció haber construido un personaje para vender su negocio. Admitió la soberbia como defecto y aseguró que el dinero dejó de ocupar el centro de sus prioridades.
Habló de los años de exposición, de la felicidad que encontró en la noche y también del costo que tuvo ese ritmo de vida. Contó cómo terminó en Miami, cómo tuvo que adaptarse a un país distinto y cómo pasó de manejar empresas a trabajar como empleado.
Y, después de ocho meses detenido, habló por primera vez tras recuperar la libertad, aunque con las limitaciones impuestas por su situación judicial.
No quiso hablar de la causa. Sí quiso hablar de él.
Y en ese recorrido dejó una definición que probablemente genere tantas reacciones como el propio nombre de Ramiro Petros: dice sentirse orgulloso de cómo atravesó estos años, asegura tener la conciencia tranquila y, pese a todo lo ocurrido, mantiene la frente en alto.



