17 años del día que Del Potro hizo historia: el dato que agranda su leyenda
La Torre de Tandil conquistó el US Open 2009 tras vencer a Roger Federer en una final inolvidable. Desde entonces, ningún otro tenista nacido fuera de Europa volvió a ganar un Grand Slam masculino: la consagración del argentino adquiere cada vez más dimensión con el paso del tiempo.

El 14 de septiembre de 2009, Juan Martín del Potro escribió una de las páginas más importantes de la historia del deporte argentino. Con apenas 20 años, la Torre de Tandil venció a Roger Federer en la final del US Open y consiguió el primer y único Grand Slam de su carrera.
Pasaron 17 años desde aquella noche inolvidable en Nueva York y, lejos de perder dimensión, la hazaña del tandilense parece hacerse cada vez más grande. Hay una razón concreta: Del Potro continúa siendo el último campeón no europeo de un torneo de Grand Slam masculino.

La estadística volvió a quedar expuesta este domingo, después de que Alexander Zverev derrotara a Ben Shelton en la final del US Open 2026. El alemán se convirtió en el nuevo campeón de Nueva York y extendió una hegemonía que tiene a los tenistas europeos como grandes dominadores del tenis mundial.
Así, aquella victoria de Del Potro frente a Federer sigue siendo una excepción cada vez más extraordinaria. Desde aquel 14 de septiembre de 2009, ningún otro jugador nacido fuera de Europa volvió a levantar un trofeo de Grand Slam en singles masculino.
Y no fue ante cualquier rival.
Del Potro contra Federer, una final para la historia
El tandilense llegó al US Open como sexto preclasificado después de una gran temporada en los Grand Slam. Había alcanzado los cuartos de final del Australian Open y las semifinales de Roland Garros, mientras que en Wimbledon había quedado eliminado en segunda ronda.
Su recorrido en Nueva York comenzó con una victoria ante otro tandilense, Juan Mónaco, por 6-3, 6-3 y 6-1. Después superó al austríaco Jürgen Melzer y al alemán Daniel Köllerer, antes de derrotar a Juan Carlos Ferrero en octavos de final por un contundente triple 6-3.
En cuartos tuvo que enfrentarse a Marin Cilic, un viejo conocido de su etapa como juvenil. Del Potro perdió el primer set, pero reaccionó y se impuso por 4-6, 6-3, 6-2 y 6-1.
La semifinal fue todavía más impresionante. Del otro lado de la red estaba Rafael Nadal, por entonces número tres del mundo. El argentino no le dio prácticamente ninguna posibilidad y lo aplastó por 6-2, 6-2 y 6-2 para meterse por primera vez en una final de Grand Slam.

Y allí esperaba Federer.
El suizo llegaba como número uno del mundo y cinco veces campeón consecutivo del US Open. Buscaba su sexto título seguido en Flushing Meadows y tenía, además, un historial completamente favorable frente al argentino: había ganado los seis enfrentamientos anteriores. Pero esa noche todo cambió.
Una remontada que quedó para siempre
Federer se llevó el primer set por 6-3 y parecía encaminarse hacia otra consagración en Nueva York. Sin embargo, Del Potro encontró su mejor tenis cuando más lo necesitaba.
En el segundo parcial, cuando Federer sacaba 5-4 y 30-0, el argentino ganó cuatro puntos consecutivos, quebró el servicio y llevó el set al tie-break. Allí volvió a imponerse y emparejó la final.
Federer volvió a adelantarse al ganar el tercer set por 6-4, pero Del Potro no se cayó. Se quedó con otro tie-break en el cuarto parcial y llevó la definición al quinto.
Ahí apareció la mejor versión de la Torre de Tandil.
Del Potro ganó el último set por 6-2 y, después de 4 horas y 6 minutos de partido, derrotó al gran favorito por 3-6, 7-6 (5), 4-6, 7-6 (4) y 6-2. Fue su primer Grand Slam y también el segundo US Open para un argentino después de Guillermo Vilas.
Además, terminó con una racha de 34 triunfos consecutivos de Federer en el US Open y le impidió conseguir el sexto título consecutivo en Nueva York.
17 años después, la Torre de Tandil sigue siendo la excepción
Lo que quizás era imposible dimensionar aquella noche hoy tiene otro significado.
Federer, Nadal, Djokovic, Murray, Wawrinka, Cilic, Medvedev, Alcaraz, Sinner y ahora Zverev fueron construyendo distintas etapas del dominio europeo en los Grand Slam. El único campeón masculino de un major nacido fuera de Europa en todo este período sigue siendo Juan Martín del Potro.
De hecho, la final que disputaron Zverev y Shelton volvió a ponerlo en evidencia. El estadounidense buscaba convertirse en el primer campeón local de un Grand Slam masculino desde Andy Roddick en el US Open 2003, pero cayó ante el alemán y la espera se prolongó.
Por eso, aunque la estadística vuelva a aparecer cada vez que termina un Grand Slam, no deja de ser extraordinaria. Al contrario: cada nuevo torneo que termina sin un campeón no europeo hace que aquella conquista de Del Potro sea todavía más difícil de repetir.

Del Potro volvió a Flushing Meadows, pero desde otro lugar
La efeméride tiene además un detalle especial este año. Del Potro regresó al US Open, pero esta vez desde otro lugar: como integrante del equipo de ESPN para analizar el torneo. La señal había anunciado su incorporación como analista para la cobertura desde los cuartos de final hasta la final.
Y justamente estuvo presente durante la final entre Zverev y Shelton.
Después del partido, el propio Del Potro recordó en sus redes aquel día que cambió para siempre su carrera:
“Hoy se cumplen 17 años de uno de los días más importantes de mi carrera, mi victoria frente a Roger Federer en el US Open”.
Y hubo una imagen que cerró perfectamente el círculo: la Torre de Tandil volvió a estar en Flushing Meadows, 17 años después de convertirse en campeón, pero ahora contando desde afuera todo aquello que alguna vez protagonizó dentro de la cancha.
“Vuelvo este torneo desde otro lugar, con otra mirada y con la enorme responsabilidad y alegría de poder compartir con ustedes los mejores conceptos y comentarios de cada partido”, escribió Del Potro.
Aquel 14 de septiembre de 2009 parecía ser simplemente el día en que un joven de 20 años conquistaba su primer Grand Slam. 17 años después, cada final que termina vuelve a recordarnos que fue mucho más que eso: fue la última vez que un tenista no europeo llegó hasta el final de un Grand Slam masculino y se quedó con el trofeo.




