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Cristaldo y su duro relato sobre la depresión: “Mi terapeuta me salvó la vida”

El exdelantero de Vélez y Racing habló a corazón abierto sobre los momentos más difíciles que atravesó durante su carrera, sus problemas con el alcohol y cómo logró salir adelante.

RI
Por Redacción Info del Estero.
Hace 1 hora · 5 min de lectura
Cristaldo en su etapa en Racing.
FotoCristaldo en su etapa en Racing.

Jonatan Cristaldo sorprendió con un crudo relato sobre una de las etapas más difíciles de su vida. El exdelantero de Vélez y Racing habló sobre la depresión que atravesó durante su carrera, los problemas que tuvo con el alcohol y un episodio límite en el que, según contó, una llamada de su terapeuta evitó que tomara una decisión irreversible.

En una entrevista con TyC Sports, el Churry recordó aquel momento con absoluta sinceridad: “Mi terapeuta me salvó la vida. Cuando yo tenía pensamientos de suicida, iba con mi camioneta por la Panamericana y me la quería dar porque ya no aguantaba más el dolor y el sufrimiento. No encontraba otra salida. Sentía que lo único era apagarme. Ahí suena mi teléfono y era ella. Llorando la atendí y le dije lo que iba a hacer”.

Consultado sobre qué habría ocurrido si aquella llamada no llegaba, Cristaldo fue contundente: “Si no me llamaba, me la daba”. Y agregó: “No aguantaba más. Sentía un dolor tan profundo. Pensaba que la única solución que tenía era apagarme. No quería sufrir más, quería cerrar mis ojos y listo. Que sea mi final”.

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Su terapeuta le pidió que se tranquilizara y que estacionara en algún lugar. “Yo lloraba como un niño”, recordó el exfutbolista sobre aquella situación.

El alcohol como una forma de escapar

Cristaldo también contó cómo comenzó su relación con el alcohol y qué lugar ocupaba en aquellos momentos de su vida.

“No tomo más alcohol; a mí no me gustaba. Hasta mis 18 años no probé. Yo tomaba para emborracharme y dormirme. El alcohol era mi escape. Salir a bailar era mi escape porque no podía dormirme en mi casa”, explicó.

El delantero relacionó parte de sus dificultades con la etapa que atravesó cuando fue transferido al Metalist Kharkiv de Ucrania, donde vivió por primera vez lejos de su familia.

“En Ucrania empecé a sentir un principio de depresión. Me acostaba tarde y me levantaba al mediodía. Incluso, a veces me iba a la casa del Kity Villagra para no estar solo. Me sentía solo. No era feliz”, contó.

Y describió algunas de las formas que encontró para intentar tapar lo que le ocurría: “Empecé a tapar mis vacíos comprándome cosas, con el alcohol, con mujeres... Lloraba solo. Fue muy triste”.

Incluso en medio de su actividad como futbolista era consciente de que algo no estaba bien. Recordó un gol que convirtió durante un entrenamiento y que, pese a haber sido una buena definición, había llegado después de un remate que salió muy distinto a lo que pretendía.

“Yo me daba cuenta que algo en mí no estaba bien. Cuando estás triste, no tenés tu cabeza”, explicó.

Cuando dejó de disfrutar del fútbol

El problema también comenzó a afectar directamente su carrera. Después de sus pasos por Palmeiras, Cruz Azul y Monterrey, Cristaldo regresó a Vélez en 2017, pero ya no encontraba motivación para hacer aquello que había hecho desde chico.

“No quería hacer lo que más amaba: jugar al fútbol. Me pasó en 2017, cuando vuelvo a Vélez, que dije: ‘No quiero jugar, estoy triste’”, relató.

El delantero terminó alejándose de las canchas durante seis meses. “Solamente dormía, me quedaba tirado en mi cama. Mis hijos eran chiquitos, no disfrutaba de ellos. Los miraba, pero era una planta”, contó.

Fue entonces cuando comenzó a reconocer que necesitaba ayuda. Incluso llegó a pensar en retirarse: “El 5 de marzo iba a cumplir 29 años y me quería retirar porque no era feliz jugando al fútbol. No estaba siendo feliz y yo amaba al fútbol”.

A mitad de 2018 apareció una nueva oportunidad en Racing de la mano de Eduardo Coudet. Cristaldo volvió a jugar y definió aquel momento como un punto de inflexión: “Fue un reinicio a mi carrera y mi vida en todo sentido”.

Sin embargo, explicó que los éxitos deportivos tampoco alcanzaban para solucionar lo que le pasaba. “Fui campeón y, al día siguiente, seguía estando triste. El dinero no te llena. Hacía goles en Bolivia, pero tenía a mis hijos en otro país y lloraba todos los días”, sostuvo.

La religión y un nuevo comienzo

Con 33 años, durante su etapa en Oriente Petrolero, Cristaldo encontró otra herramienta para afrontar aquella situación. Su entrenador, Guillermo Hoyos, fue quien lo acercó a una iglesia cristiana.

“A los 33 años, llegué a un momento donde dije ‘no puedo más con mi vida, no sé qué más hacer’. Me cambió mi vida ir a una iglesia cristiana”, contó.

Según explicó, ese acercamiento también modificó la manera en la que veía sus vínculos y su propia vida: “Ahí aprendí a ser papá, amigo, hermano y esposo. Yo pensaba que me las sabía todas”.

Y cerró con una reflexión sobre ese proceso: “Encontré un horizonte para apuntar, seguir un camino. Porque yo iba de un lado a otro. Si no tenés una identidad, andás buscando por todos lados para intentar llenar los vacíos, que en mi caso solo Dios los llena”.

Cristaldo, actualmente de 37 años y sin club, dejó así un testimonio que va mucho más allá de su trayectoria futbolística y que expone una etapa de su vida que durante años permaneció lejos de los reflectores.

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