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El Niño 2026/2027: advierten que “se agota el margen de maniobra” y habrá efectos extremos

RI
Por Redacción Info del Estero
Hace 33 min · 6 min de lectura
Crédito de la foto: Infobae
FotoCrédito de la foto: Infobae

El fenómeno de El Niño que se desarrolla durante 2026 podría convertirse en uno de los episodios más intensos registrados desde que comenzaron las mediciones sistemáticas. Frente a este escenario, especialistas y organismos internacionales advierten que el tiempo disponible para anticipar sus consecuencias se reduce y que podrían registrarse impactos importantes sobre las lluvias, la agricultura, los incendios y la salud.

Las proyecciones climáticas analizadas en los últimos meses muestran un calentamiento excepcional de las aguas del Pacífico tropical. Distintos modelos coinciden en la posibilidad de que el episodio alcance una intensidad muy elevada hacia finales de 2026 y comienzos de 2027.

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La situación llevó a especialistas a advertir que “se agota rápidamente el margen de maniobra” para implementar medidas preventivas frente a los efectos que puede generar el fenómeno.

El Pacífico muestra temperaturas muy superiores a los valores habituales

Uno de los principales indicadores para determinar la evolución de El Niño es la temperatura de la superficie del mar en el Pacífico tropical.

Las mediciones realizadas durante los últimos meses mostraron valores excepcionalmente elevados y los modelos climáticos comenzaron a proyectar un episodio que podría superar la intensidad de algunos de los grandes eventos registrados durante las últimas décadas.

Las estimaciones no significan que todos los impactos previstos vayan a producirse con la misma intensidad. El Niño modifica los patrones atmosféricos y de precipitaciones a escala global, pero sus consecuencias varían considerablemente según la región.

De hecho, mientras algunas zonas pueden enfrentar períodos prolongados de sequía, otras pueden recibir lluvias extraordinarias e inundaciones.

Sequías e incendios, entre los principales riesgos

El sur de África aparece entre las regiones especialmente expuestas a una disminución de las precipitaciones durante los episodios fuertes de El Niño.

El antecedente de 2023-2024 constituye una referencia reciente. Aquel evento estuvo acompañado por una importante sequía en países como Zimbabue, Zambia y Malaui, que llegaron a declarar situaciones de desastre.

La agricultura es uno de los sectores que podría recibir el impacto más directo. Una disminución de las lluvias durante las etapas críticas de los cultivos puede reducir los rendimientos y generar dificultades para el abastecimiento de alimentos.

Por ese motivo, entre las medidas preventivas consideradas se encuentran la distribución anticipada de semillas resistentes a la sequía, la asistencia a productores y la preparación de mecanismos de ayuda ante eventuales pérdidas de cosechas.

Indonesia y la Amazonía enfrentan riesgo de incendios

Otro de los efectos asociados a un El Niño intenso es el aumento del peligro de incendios forestales en determinadas regiones.

Indonesia aparece especialmente expuesta debido a la presencia de grandes extensiones de turberas, ecosistemas que pueden volverse altamente inflamables durante períodos prolongados de sequedad.

El antecedente de 1997 muestra la magnitud que puede alcanzar este problema. Los incendios registrados durante aquel episodio liberaron enormes cantidades de dióxido de carbono y provocaron episodios de contaminación atmosférica que afectaron a varios países del sudeste asiático.

La Amazonía también permanece bajo vigilancia. Durante el episodio de 2023-2024 se registraron niveles excepcionalmente bajos de humedad y biomasa en distintas áreas de la región, condiciones que pueden favorecer la propagación del fuego.

Las actividades humanas son un factor determinante en la generación de numerosos incendios amazónicos, por lo que las restricciones a las quemas agrícolas y los controles pueden contribuir a disminuir el riesgo.

En otras regiones aumentan las posibilidades de lluvias e inundaciones

El Niño no implica únicamente falta de precipitaciones. La alteración de los patrones atmosféricos puede provocar un desplazamiento de las lluvias hacia determinadas regiones.

África Oriental es una de las zonas donde se monitorea especialmente este escenario. Entre octubre y diciembre se desarrolla allí una temporada de precipitaciones que podría presentar condiciones superiores a las habituales.

Las lluvias intensas pueden incrementar el riesgo de inundaciones y, al mismo tiempo, favorecer la aparición de determinados problemas sanitarios.

Entre ellos se encuentran enfermedades transmitidas por el agua y aquellas relacionadas con la proliferación de mosquitos. La fiebre del Valle del Rift también representa una preocupación en zonas donde las precipitaciones excepcionales pueden favorecer su transmisión entre animales y personas.

El impacto puede llegar a los precios de los alimentos

Los efectos de El Niño también pueden trasladarse desde el clima hacia los mercados internacionales.

Cuando una región productora registra una caída significativa de sus cosechas, las restricciones a las exportaciones o una menor disponibilidad de determinados productos pueden modificar los precios en otros países.

El episodio de 2023-2024 dejó un antecedente de este tipo. Las modificaciones en las exportaciones de arroz de India contribuyeron a generar presión sobre los precios internacionales y afectaron especialmente a países que dependen de las importaciones para garantizar su abastecimiento.

La particularidad de El Niño es que puede generar pérdidas agrícolas simultáneas en diferentes regiones productoras del planeta, lo que aumenta el riesgo de alteraciones en las cadenas internacionales de alimentos.

2027 podría quedar marcado por temperaturas récord

Otro de los aspectos que genera preocupación es la incidencia del fenómeno sobre la temperatura media mundial.

Los años posteriores a grandes episodios de El Niño suelen registrar temperaturas globales especialmente elevadas. Los antecedentes de 1998, 2016 y 2024 muestran esa relación.

Las proyecciones actuales contemplan la posibilidad de que 2027 registre valores excepcionalmente altos si el episodio de 2026 alcanza la intensidad prevista. Algunas estimaciones ubican la temperatura media global de ese año cerca de 1,8 °C por encima del nivel preindustrial.

Se trata, sin embargo, de una proyección y no de un resultado confirmado. La intensidad definitiva de El Niño y la interacción con otros factores climáticos determinarán su impacto sobre las temperaturas globales.

Los especialistas piden anticipar las medidas

La diferencia respecto de episodios históricos como el de 1982 es que actualmente existen sistemas de monitoreo capaces de detectar con meses de anticipación la evolución del fenómeno.

Los modelos climáticos, las mediciones oceánicas y los sistemas de alerta permiten identificar regiones que podrían quedar expuestas a sequías, inundaciones o incendios antes de que comiencen las temporadas de mayor riesgo.

Por eso, la principal advertencia de los especialistas apunta a la necesidad de utilizar esa información para anticipar respuestas. La preparación de los sectores agrícolas, los sistemas sanitarios, los servicios de emergencia y las autoridades ambientales puede reducir el impacto de los eventos extremos asociados al fenómeno.

El escenario para 2026/2027 todavía está sujeto a evolución, pero las señales observadas en el Pacífico y las proyecciones de los modelos mantienen bajo vigilancia la posibilidad de un El Niño de intensidad excepcional.

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