Entre puntos y letras: la Escuela de Ciegos lleva el Braille a la Feria del Libro
En uno de los stands de la Feria del Libro, los visitantes pueden acercarse a conocer el sistema de escritura Braille y descubrir cómo las personas con discapacidad visual acceden a la lectura, la información y el conocimiento.

La Feria del Libro de Santiago del Estero también propone descubrir otras formas de leer. Entre los stands que invitan a detenerse, conocer y aprender se encuentra el de la Escuela de Educación Integral para Personas con Discapacidad Visual N°50 “Juan Pablo II”, donde el Braille se convirtió en uno de los grandes protagonistas.
Fernando Castillo es alumno de la institución y durante estos días participa del espacio para mostrar al público, por primera vez desde la escuela en este evento, cómo funciona este sistema de escritura que continúa vigente y que resulta fundamental para muchas personas con discapacidad visual.
“El sistema Braille consiste en una escritura de seis puntos. En base a distintas combinaciones, esos puntos permiten formar letras, números y símbolos”, explicó Fernando en diálogo con Info del Estero.
Aunque nació hace casi dos siglos, el Braille continúa teniendo un papel central. La tecnología abrió nuevas posibilidades mediante lectores de pantalla, aplicaciones y herramientas de inteligencia artificial, pero el sistema de puntos sigue siendo una herramienta concreta para leer, estudiar y acceder al conocimiento de manera autónoma.
Para Fernando, además, acercar el Braille a la Feria del Libro permite derribar algunas ideas instaladas. Aprenderlo puede parecer difícil al principio, pero su uso continúa siendo parte de la vida cotidiana de muchas personas con discapacidad visual.
Una escuela con las puertas abiertas
El stand también funciona como una invitación para quienes atraviesan por primera vez una situación de discapacidad visual. Fernando destacó que la institución ofrece distintas herramientas para acompañar ese proceso, entre ellas informática, huerta, desplazamiento y aprendizaje de actividades de la vida diaria.
“Se puede hacer muchas cosas y también conocer lo que nos brinda nuestra institución”, señaló, al tiempo que invitó a otras personas con discapacidad visual a acercarse y conocer la escuela.
En ese sentido, remarcó la importancia de compartir experiencias con otras personas que atraviesan situaciones similares y de contar con espacios donde la discapacidad pueda ser abordada desde el aprendizaje, la autonomía y el acompañamiento.
También hay mucho por aprender como sociedad
Fernando aprovechó además para acercar un mensaje a la comunidad: conocer algunas cuestiones básicas puede hacer una diferencia en la manera de vincularse con una persona con discapacidad visual.
Entre ellas, mencionó los distintos colores de los bastones. El bastón blanco identifica a las personas ciegas; el bastón verde, a quienes tienen baja visión; mientras que el bastón blanco con una franja roja identifica a personas con discapacidad visual y auditiva.




