Suicidio adolescente: Atamisqui y Choya están entre los departamentos con las tasas más altas del país
Un informe de UNICEF sobre el suicidio adolescente en Argentina ubicó a Atamisqui y Choya, en Santiago del Estero, en el sexto y séptimo lugar del ranking nacional de tasas medias anuales entre 2017 y 2024.

El suicidio adolescente es una problemática de salud pública que presenta importantes diferencias entre las provincias argentinas y también dentro de cada jurisdicción. Un informe de UNICEF sobre la situación de niñas, niños y adolescentes en el país identificó a dos departamentos de Santiago del Estero entre los territorios con las tasas medias anuales más elevadas de suicidio en la población de 10 a 19 años.
Se trata de Atamisqui, con una tasa de 27,3 suicidios por cada 100.000 adolescentes, y Choya, con 26,7. Los datos corresponden al período 2017-2024 y ubican a ambos departamentos en el sexto y séptimo puesto, respectivamente, entre los territorios incluidos en la tabla nacional de mayores tasas.

El documento, titulado Suicidio adolescente en Argentina, forma parte de la serie Monitor de UNICEF, publicada en octubre de 2026. Para analizar la evolución de la problemática, el organismo recurrió a estadísticas de defunciones de la Dirección de Estadísticas e Información de la Salud (DEIS), datos del Sistema de Alerta Temprana de Suicidios (SAT-SS), registros del Sistema Nacional de Información Criminal (SNIC) y cifras poblacionales del INDEC.
La principal diferencia que expone el relevamiento es la distancia entre los promedios provinciales y las realidades departamentales. Aunque Santiago del Estero presenta una tasa media anual de 11,1 suicidios por cada 100.000 adolescentes, Atamisqui y Choya registran valores que superan ampliamente ese indicador.

Atamisqui y Choya: qué dicen los datos de UNICEF
La tabla de UNICEF reúne los departamentos con las tasas medias anuales más elevadas del país durante 2017-2024 y contempla únicamente aquellos que acumularon cinco o más suicidios de personas de entre 10 y 19 años en ese período.
Atamisqui registra una tasa de 27,3 por cada 100.000 adolescentes, mientras que Choya alcanza 26,7. En ambos casos, los indicadores superan más del doble de la tasa media provincial de 11,1 para el mismo grupo etario y período de referencia.
La lista está encabezada por Los Andes, en Salta, con una tasa de 65,5; Cachi, también en Salta, con 48,4; y La Viña, de la misma provincia, con 41,1. Les siguen Tilcara, en Jujuy, con 38,8, y San Javier, en Santa Fe, con 28,4. Atamisqui y Choya aparecen inmediatamente después, en el sexto y séptimo lugar.
Es importante aclarar que estas cifras expresan tasas calculadas en relación con la población adolescente de cada departamento, no la cantidad absoluta de casos. Por eso, una tasa más alta no significa necesariamente que allí se haya registrado el mayor número de muertes. El tamaño de la población de referencia influye en el resultado, especialmente en territorios con menos habitantes.
El propio informe advierte que las tasas correspondientes a poblaciones pequeñas pueden variar considerablemente ante cambios en una cantidad reducida de casos. En consecuencia, el ordenamiento territorial debe interpretarse junto con los registros absolutos y las características demográficas de cada zona.
Santiago del Estero ocupa el cuarto lugar entre las provincias
En el panorama nacional, Santiago del Estero presenta una tasa media anual de 11,1 suicidios por cada 100.000 adolescentes de entre 10 y 19 años durante 2017-2024. Ese valor ubica a la provincia en el cuarto lugar entre las jurisdicciones argentinas.
Por encima se encuentran Salta, con 16,2; Formosa, con 14,1; y Catamarca, con 13,6. En el otro extremo aparecen la provincia de Buenos Aires, con una tasa de 4,0, y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, con 2,8.
La comparación muestra que las diferencias territoriales son amplias. La tasa de Santiago del Estero supera la de Buenos Aires y prácticamente cuadruplica la de CABA. Sin embargo, estos indicadores describen la incidencia relativa del fenómeno y no permiten, por sí solos, explicar sus causas.

Para comprender esas diferencias es necesario considerar otras variables, como las condiciones sociales y económicas, las características de las comunidades, la disponibilidad de servicios de salud mental y las posibilidades de acceder a atención oportuna. El informe plantea que el análisis departamental puede contribuir a identificar áreas prioritarias para orientar las políticas públicas, aunque no establece una relación causal entre un factor particular y las tasas registradas.
Los casos disminuyeron en la provincia entre los dos últimos períodos analizados
A pesar de la elevada tasa acumulada que presenta Santiago del Estero, el relevamiento también registra una reducción en la cantidad de suicidios adolescentes entre los dos cuatrienios comparados.
Entre 2017 y 2020, la provincia contabilizó 97 casos de suicidio en personas de 10 a 19 años. En el período 2021-2024, la cifra descendió a 69. La variación equivale a una reducción del 28,9%.
La tasa media anual también bajó: pasó de 13,5 por cada 100.000 adolescentes en el primer cuatrienio a 10,0 en el segundo, una disminución del 25,4%. En la comparación entre ambos períodos, Santiago del Estero aparece entre las jurisdicciones con los descensos más pronunciados.
A nivel nacional, la cantidad de suicidios adolescentes pasó de 1.824 casos entre 2017 y 2020 a 1.706 entre 2021 y 2024, lo que representa una reducción del 6,5%. La evolución, sin embargo, no fue uniforme: mientras Santiago del Estero, Salta y Formosa registraron descensos, otras jurisdicciones, como Tucumán, La Rioja y Catamarca, mostraron aumentos en la cantidad de casos.
Qué ocurrió con el suicidio adolescente en Argentina durante la última década
El informe también reconstruye la evolución histórica de la tasa de suicidio en personas de entre 10 y 19 años. Según las estadísticas de defunciones, el indicador pasó de 7,4 por cada 100.000 habitantes en 2014 a 4,8 en 2024, una reducción aproximada del 36%.
Pese a esa mejora, la tasa de 2024 continúa por encima de los niveles registrados durante buena parte de las décadas de 1980 y 1990. El descenso tampoco se reproduce en todos los grupos etarios: entre las personas de 20 a 29 años, la tasa aumentó un 14%, al pasar de 12,8 a 14,6 por cada 100.000 habitantes.
Las diferencias también aparecen dentro de la adolescencia. En 2024, el suicidio representó el 6,3% de las defunciones entre los 10 y los 14 años y ocupó el octavo lugar entre las causas de muerte de ese grupo. Entre los 15 y los 19 años representó el 14,7% de las defunciones y se ubicó como la segunda causa de muerte.
Estos datos muestran que la problemática no se distribuye de manera homogénea según la edad. También refuerzan la necesidad de sostener acciones de prevención, detección temprana y acompañamiento durante la adolescencia y la transición hacia la adultez.
Dónde pedir ayuda ante una crisis de salud mental en Argentina
Ante una situación de crisis emocional, sufrimiento intenso o riesgo de autolesión, es importante buscar acompañamiento profesional. También pueden consultar familiares, amistades y personas cercanas que estén preocupadas por alguien.
En Argentina se encuentran disponibles los siguientes recursos:
- 0800-999-0091: Línea Nacional de Orientación y Apoyo en la Urgencia de Salud Mental. Es gratuita, confidencial y funciona las 24 horas, todos los días del año. Brinda orientación y contención, y puede articular con los servicios de emergencia cuando es necesario.
- 135: Centro de Asistencia al Suicida, línea de ayuda para personas en crisis, disponible desde CABA y el Gran Buenos Aires.
- (011) 5275-1135: alternativa telefónica del Centro de Asistencia al Suicida.
- 0800-345-1435: línea gratuita de asistencia del Centro de Asistencia al Suicida desde todo el país.
- 107 o 911: ante una emergencia inmediata, se puede recurrir a los servicios de emergencia correspondientes a la jurisdicción. También es posible acudir a la guardia del hospital más cercano.
Pedir ayuda es importante tanto para quien atraviesa una crisis como para quienes acompañan a esa persona. Escuchar sin juzgar, tomar en serio las señales de sufrimiento y facilitar el acceso a profesionales son acciones que pueden contribuir a la prevención.




