Aseguran que por el fenómeno de El Niño, el precio de los alimentos podría aumentar hasta un 25%
La combinación de lluvias torrenciales, inundaciones en zonas productivas clave y sequías persistentes en regiones agropecuarias estratégicas de Sudamérica afectó de forma directa la siembra y cosecha de cultivos esenciales.

De acuerdo con informes técnicos del sector agroindustrial y relevamientos de mercado, aseguran que por el fenómeno de El Niño, el precio de los alimentos podría aumentar hasta un 25% en los próximos meses. La combinación de lluvias torrenciales, inundaciones en zonas productivas clave y sequías persistentes en regiones agropecuarias estratégicas de Sudamérica afectó de forma directa la siembra y cosecha de cultivos esenciales, provocando una drástica caída en la oferta de granos, frutas, hortalizas y carne vacuna.
El impacto del evento climático en el valor final de la comida se trasladará de manera escalonada a las góndolas de supermercados y comercios de proximidad de todo el país.
Analistas económicos señalan que la encarecimiento de la materia prima, sumado a los mayores costos de transporte y logística por rutas anegadas, presionará la inflación del rubro alimentos y bebidas, golpeando con fuerza el poder adquisitivo de las familias e incrementando la tensión sobre el costo de la Canasta Básica Alimentaria (CBA).

El impacto directo en los cultivos de primera necesidad y la ganadería
El informe del sector agroalimentario advierte que las anomalías hídricas generadas por El Niño alteraron los ciclos biológicos de los principales complejos productivos. La abundancia desmedida de precipitaciones en cuencas productivas provocó el anegamiento de miles de hectáreas destinadas al cultivo de trigo, maíz y hortalizas pesadas, reduciendo los rendimientos por hectárea y deteriorando la calidad comercial de la producción.
En el sector ganadero y lácteo, las complicaciones climáticas impactaron directamente en la disponibilidad de pasturas y en el engorde del ganado bovino, obligando a los productores a recurrir a alimentos balanceados con costos elevados en moneda extranjera. Esta pérdida de productividad en la base de la cadena agroalimentaria impulsa un reacomodamiento al alza en los precios mayoristas de la carne, la leche y sus derivados.
Logística, sobrecostos de transporte y distorsión en la cadena de distribución
Además del daño en las cosechas, las intensas lluvias e inundaciones provocaron el deterioro severo de la infraestructura vial rural y secundaria, dificultando el traslado de la producción hacia los grandes centros de acopio y plantas procesadoras. Las demoras en los fletes, el desvío por rutas alternativas y la rotura de maquinaria pesada sumaron sobrecostos logísticos que terminan recayendo sobre el precio al consumidor final.
El incremento proyectado del 25% afectará especialmente a productos de alta rotación como panificados, aceites vegetales, lácteos, frutas frescas y verduras de estación. Los especialistas señalan que la brecha entre lo que percibe el productor en el campo y lo que paga el consumidor en el mostrador se ampliará debido a la incertidumbre climática y el riesgo de desabastecimiento temporal en ciertos rubros.
La presión sobre la inflación y el costo de la Canasta Básica Alimentaria
La eventual suba del 25% en los alimentos representa un desafío considerable para los programas de contención inflacionaria impulsados por las autoridades económicas. Dado que el rubro de alimentos y bebidas no alcohólicas representa la ponderación más alta dentro del Índice de Precios al Consumidor (IPC), un salto de esta magnitud acelerará la variación general del costo de vida.
Para los sectores de menores ingresos, que destinan la mayor parte de su presupuesto mensual a la compra de productos de primera necesidad, el encarecimiento de la comida implica un riesgo directo de caída en los niveles de consumo nutricional. Las entidades de usuarios reclaman un monitoreo estricto de las cadenas de comercialización para evitar maniobras especulativas que amplifiquen los efectos del fenómeno climático.




