Fenómeno El Niño: la NASA detectó un cambio extremo en el Pacífico y hay preocupación
La NASA detectó señales de un fenómeno de El Niño que podría convertirse en el más intenso desde 1950.

Los satélites registraron un aumento de la temperatura del océano, cambios en el nivel del mar y una transformación en el color de las aguas del Pacífico ecuatorial relacionados al fenómeno El Niño. En octubre, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) estimó en un 83% la probabilidad de que el evento alcance una intensidad histórica.
Las observaciones muestran una expansión de las aguas cálidas desde el Pacífico occidental hacia Sudamérica, junto con señales de una reducción del fitoplancton en algunas zonas. Estos cambios no solo afectan a los ecosistemas marinos: también pueden alterar las lluvias, las temperaturas y la circulación atmosférica en distintas regiones del planeta.
El seguimiento de este proceso fue publicado por la NASA el 15 de octubre de 2026, a partir de datos obtenidos por satélites especializados en medir la altura y la temperatura de la superficie oceánica, además de observar sus variaciones de color.
Qué detectaron los satélites de la NASA en el océano Pacífico
Una de las primeras señales apareció en enero de 2026, cuando los instrumentos satelitales identificaron cerca de Micronesia una masa de agua cálida conocida como onda Kelvin. Se trata de un pulso oceánico que se desplaza lentamente a través del Pacífico y transporta calor desde el oeste hacia el este.
A comienzos de abril, estas ondas habían alcanzado el Pacífico oriental y las temperaturas superficiales comenzaron a subir. El agua cálida también elevó el nivel del mar entre 30 y 40 centímetros en algunas zonas, mientras que cerca de Indonesia y el norte de Australia se registraron niveles entre 15 y 20 centímetros por debajo de lo habitual.
Este movimiento forma parte de la dinámica de El Niño. Cuando las aguas cálidas se desplazan hacia el este, pueden debilitar los vientos alisios, modificar la circulación oceánica y favorecer un calentamiento adicional en el Pacífico ecuatorial.
“Las ondas Kelvin son como el latido del corazón de El Niño”, explicó Josh Willis, científico del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA, al describir la importancia de las mediciones satelitales para seguir la evolución del fenómeno.

El Pacífico oriental registra temperaturas superiores al promedio
Otro indicador relevante es la temperatura de la superficie del mar. Según los datos difundidos por la NASA, el Pacífico oriental presenta valores cercanos a 1,7 °C por encima del promedio de largo plazo en el área analizada.
Las imágenes satelitales muestran una extensa franja de aguas más cálidas de lo normal que se extiende desde el centro del océano hasta la costa sudamericana. El seguimiento de estas anomalías permite a los investigadores observar cómo evoluciona el fenómeno y estimar sus posibles consecuencias climáticas.
La NOAA informó el 8 de octubre que El Niño continuaba fortaleciéndose. Su pronóstico contemplaba una probabilidad del 83% de que el episodio alcanzara una intensidad superior a la de los eventos registrados desde 1950 durante el período de octubre a diciembre de 2026. Se trata de una previsión probabilística, no de una certeza sobre la intensidad final que alcanzará.
El agua del océano se vuelve más azul y revela otro cambio
Una de las señales más llamativas detectadas por los investigadores está relacionada con el color del agua. Los registros del satélite PACE de la NASA muestran que algunas áreas del Pacífico ecuatorial, habitualmente más verdes por la presencia de fitoplancton, están adquiriendo tonalidades más azules.
El fitoplancton está compuesto por organismos microscópicos que cumplen un papel fundamental en la cadena alimentaria marina. Su abundancia depende, entre otros factores, de la disponibilidad de nutrientes en las capas superficiales del océano.
Durante El Niño, el debilitamiento de los vientos alisios puede reducir el afloramiento de aguas profundas ricas en nutrientes. Como consecuencia, disminuye la disponibilidad de alimento para estos organismos y pueden producirse cambios en su distribución.
Matthew Kehrli, investigador del equipo del satélite PACE en el Centro Goddard de la NASA, explicó que las variaciones de color permiten observar cambios en el ecosistema oceánico. La misión analiza cientos de longitudes de onda para estudiar el fitoplancton y otras características del agua.
Cómo puede afectar El Niño al clima mundial
El Niño es un fenómeno climático natural que suele desarrollarse cada dos a siete años. Se caracteriza por temperaturas superiores a las habituales en sectores del Pacífico ecuatorial y por cambios en la circulación de los vientos y la distribución del calor oceánico.
Sus efectos pueden modificar los patrones de precipitaciones y temperaturas en diferentes continentes. Según la región y la época del año, puede aumentar el riesgo de lluvias intensas e inundaciones, favorecer períodos de sequía o alterar las condiciones que influyen en los incendios forestales.
También puede afectar a las comunidades costeras y a la actividad pesquera, ya que el calentamiento del océano modifica la disponibilidad de nutrientes y la distribución de distintas especies marinas.
Sin embargo, la intensidad y el tipo de impacto varían según la zona geográfica. La presencia de El Niño no significa que todas las regiones vayan a experimentar los mismos efectos ni permite anticipar por sí sola un desastre determinado.
Qué significa la alerta para la Argentina
Para la Argentina, la evolución de El Niño es un factor importante en el seguimiento de las lluvias y las temperaturas durante los próximos meses. El fenómeno puede favorecer precipitaciones superiores a las habituales en algunas regiones, aunque sus efectos no son uniformes en todo el territorio.
Por eso, la probabilidad de un episodio de intensidad histórica no permite afirmar por sí sola que habrá inundaciones en una provincia determinada. Para establecer posibles consecuencias locales es necesario considerar los pronósticos estacionales y los informes meteorológicos oficiales.
La NASA continuará observando el Pacífico mediante su flota de satélites, mientras que la NOAA actualizará sus estimaciones sobre la evolución del fenómeno. La combinación de mediciones oceánicas y modelos climáticos será fundamental para determinar si El Niño alcanza finalmente una intensidad récord y cómo puede repercutir en distintas partes del mundo./Infobae




