Cada fin de semana, el Hospital Regional recibe hasta 94 lesionados en siniestros viales
El director médico del nosocomio habló de la elevada demanda del servicio de urgencias. Los pacientes que ingresan tras colisiones vehiculares y por agresiones físicas generan retrasos en la atención de otras patologías.

Los siniestros viales son cosa de todos los días en Santiago del Estero, pero los fines de semana, la situación se vuelve caótica. El Hospital Regional “Dr. Ramón Carrillo” recibe el impacto de esta problemática alarmante que demanda el servicio de un gran número de profesionales e infraestructura.
El Dr. Néstor Fushimi, especialista en cirugía y director médico del nosocomio, reveló que cada fin de semana, ingresan a la guardia un piso de 45 pacientes con picos de hasta 94 personas asistidas por eventos traumáticos.
Se niega a llamarlos “accidentes viales” y con justa razón: todos son hechos prevenibles."Desde el momento que algo se puede evitar, no son accidentes. Podemos hablar de colisiones vehiculares o de siniestros viales, pero no es un designio divino lo que sucede; lamentablemente, son todos evitables", sostuvo.

A esto, se suman las situaciones de violencia doméstica o callejera que aportan lesionados al sistema de salud. Pues, de sábado a domingo, no es extraño que aparezcan en la guardia personas heridas con armas de fuego, armas blancas y víctimas de ataques con palos o golpizas.
Una demanda que ocupa servicios enteros
Para dimensionar el nivel de la problemática en términos de infraestructura, el profesional indicó que recibir 93 pacientes en un fin de semana equivale a ocupar dos servicios generales del hospital.
Si bien un porcentaje de las personas asiste con lesiones leves, una parte considerable presenta cuadros de extrema gravedad que requieren cirugías complejas de urgencia, amputaciones de miembros, lesiones cerebrales severas, lesiones abdominales o lesiones torácicas o pelvianas…
En el caso de las colisiones de tránsito, son frecuentes los traumatismos cerrados con lesiones internas, así como la combinación con heridas penetrantes cuando partes de los vehículos -especialmente de las motos- quedan incrustadas en el cuerpo de las víctimas.

Las "oleadas" de un trauma y el costo social posterior
Fushimi describió el proceso de atención que atraviesa un paciente luego de un trauma, mediante cuatro etapas u "oleadas". La primera ocurre en los primeros diez minutos del hecho, donde se producen los decesos inmediatos sobre la vía pública o el traslado.
La segunda, considerada “la hora dorada”, en caso de que el paciente sobreviva, comprende a la primera hora crítica de intervención médica dentro del hospital para salvar al paciente. Una tercera oleada se refiere al periodo de internación, donde pueden surgir complicaciones graves e infecciones que encarecen, todavía más, los costos del sistema sanitario.
Lamentablemente, las instancias no terminan con el alta hospitalaria, dado que la mayoría de los pacientes requiere de rehabilitación. El cirujano habla además de un periodo de adaptación a posibles secuelas irreversibles, como amputaciones, daño cerebral severo o parálisis.
Fushimi hizo especial hincapié en el impacto social invisible que deja esta última fase. "Son pacientes que difícilmente pueden volver a trabajar y alguien tiene que encargarse de esa persona. Entonces se genera una logística familiar completa para su cuidado permanente, afectando la economía y la dinámica de los hogares", comentó.

Entre radiografías, tomografías y ecografías, los costos de base
Frente a la llegada constante de personas heridas, el protocolo del hospital se rige por estándares internacionales de atención de trauma. Muchos de ellos deben ser sometidos a radiografías, ecografías y tomografía integral, para descartar daños internos no visibles.
Lo básico son los estudios por imágenes “desde el cerebro hasta la mitad de los músculos”. “Imagínense que nosotros tenemos un ingreso de 45 pacientes traumatizados y, muy probablemente a los 45 no, pero a un porcentaje muy alto, hay que realizarle –los estudios- porque nosotros desconocemos la magnitud de las colisiones o de los traumatismos. Y tampoco podemos dejarlos librados al azar”, explicó el profesional.

El impacto en la dinámica del hospital
La alta demanda de recursos humanos y técnicos destinados a la atención del trauma impacta en toda la dinámica hospitalaria. Pues, además de estas situaciones complejas, el servicio de salud debe atender la patología “no traumática” y urgente.
Es decir, los pacientes que sufren accidentes cerebrovasculares, emergencias hipertensivas o cardiovasculares... “Si hablamos de patología quirúrgica, hablamos específicamente de pacientes que vienen con patologías inflamatorias, con oncológicas que son de emergencia… hay un sinfín de pacientes. Entonces, cuál es el tema con el trauma, que nosotros queremos que la gente tome conciencia que el trauma nosotros también nos genera una demora en la atención hacia los otros pacientes”, señaló.

Del trauma a los ataques
En ocasiones, el equipo de emergencias es blanco de agravios por parte de personas involucradas en siniestros o sus familiares. “Cuando ocurren esos siniestros-agregó Fushimi- pareciera que el equipo médico es el culpable de toda esa situación, cuando en realidad está dentro del hospital esperando atender pacientes, velando por la salud de todas las personas. Entonces, es bastante complejo”.
Para Fushimi, hace falta que cada ciudadano revea sus “conductas individuales” a la hora de conducir. Entender que una irresponsabilidad al volante pone riesgo la vida del conductor y la de terceros. “No hay una toma de conciencia en eso, como tampoco hay una toma de conciencia sobre las actitudes beligerantes que se generan”, consideró el médico.




