Del monte santiagueño a las góndolas: la planta de la UNSE que transforma algarroba y vinal en alimentos
La planta de molienda de la Universidad Nacional de Santiago del Estero procesa frutos autóctonos para elaborar harinas libres de gluten y brinda servicios a productores, cooperativas y emprendimientos.

La Universidad Nacional de Santiago del Estero (UNSE) cuenta con una planta de molienda que transforma frutos del monte santiagueño en materias primas para la elaboración de alimentos. A través de este espacio, productores, cooperativas y emprendimientos pueden procesar algarroba, vinal y otros productos regionales para obtener harinas libres de gluten y agregar valor a su producción.
La iniciativa funciona en instalaciones de la Facultad de Agronomía y Agroindustrias, en el Parque Industrial, y surgió a partir de investigaciones sobre la biodiversidad del monte chaqueño y las posibilidades de aprovechamiento de sus frutos.
Según informó la Agencia de Noticias de la UNSE, la responsable técnica de la planta, la doctora Natalia Lescano, explicó en una entrevista con Radio Universidad que el proyecto busca fortalecer a las comunidades rurales y promover el aprovechamiento de los recursos naturales de la región.

“La idea siempre surge desde el lugar de fortalecer las comunidades rurales, fortalecer a las agrupaciones rurales y, de alguna manera, que ellos puedan entender el valor de aquello que tienen en el monte”, señaló la investigadora.
De los frutos del monte a las harinas regionales
El proyecto comenzó a tomar forma en 2014, cuando el equipo universitario obtuvo financiamiento del Programa de Servicios Agrícolas Provinciales (PROSAP) para adquirir el equipamiento necesario. Entre fines de 2015 y comienzos de 2016, la planta quedó en condiciones de iniciar sus actividades.
Uno de sus principales aportes es la posibilidad de procesar frutos de recolección estacional y convertirlos en harinas que pueden conservarse durante más tiempo. En el caso de la algarroba, por ejemplo, las vainas se recolectan principalmente durante diciembre y enero y requieren un tratamiento adecuado para evitar su deterioro.
Mediante procesos de secado y molienda, la planta reduce la humedad de la materia prima y prolonga su vida útil, lo que facilita su aprovechamiento y posterior comercialización.
Actualmente, el establecimiento trabaja principalmente con algarroba blanca, algarroba negra y vinal. También desarrolla experiencias a menor escala con chañar y mistol, mientras evalúa modificaciones en sus equipos para ampliar las posibilidades de procesamiento.
Además, cuenta con infraestructura para trabajar con otros alimentos libres de gluten, como arroz, habas, lentejas y almendras.
El servicio que aprovechan productores y cooperativas
La planta brinda servicios a productores de Santiago del Estero y de otras provincias, entre ellas Córdoba y Tucumán. Entre las experiencias destacadas se encuentra la de la cooperativa Agronaciente, de Colonia El Simbolar, cuyos integrantes recolectan y compran vainas de algarroba a productores locales para luego procesarlas en las instalaciones universitarias.
También trabajan con emprendimientos santiagueños como Oros del Estero, que comercializan productos con marca propia.
De acuerdo con Lescano, las harinas regionales presentan nuevas oportunidades de desarrollo comercial. La harina de algarroba, por ejemplo, se utiliza en barras de cereales y forma parte de experiencias de elaboración de galletas desarrolladas junto a una empresa de la provincia.
Otro aspecto relevante es que la planta cuenta con antecedentes de habilitación nacional y certificación para elaborar alimentos libres de gluten, condiciones que pueden facilitar el acceso de los productores a distintos mercados.
“Ese sello libre de gluten a los productores locales les abre muchísimas puertas”, destacó la responsable técnica.
El servicio se cobra para cubrir los costos de funcionamiento, incluidos los servicios y la remuneración de los estudiantes que participan en las tareas.
La UNSE proyecta ampliar los servicios de molienda
De cara a una nueva etapa, el equipo trabaja en la renovación de la habilitación del establecimiento. El trámite permitirá avanzar en la incorporación de nuevas prestaciones, entre ellas el fraccionamiento de granos y aceites de alimentos libres de gluten.
La ampliación busca responder a las demandas de productores y emprendimientos que necesitan infraestructura para procesar y desarrollar sus propios productos. Los plazos para concretar esta etapa dependerán de la presentación de la documentación y de las auditorías correspondientes.
La planta también cumple una función de formación profesional. Actualmente participan cuatro estudiantes de Ingeniería en Alimentos, que adquieren experiencia práctica en el procesamiento de materias primas dentro de un establecimiento productivo.
A su vez, el proyecto contempla capacitaciones para productores sobre buenas prácticas de recolección y procesamiento, con el objetivo de mejorar la calidad de los alimentos y sus posibilidades de comercialización.
A casi diez años de su puesta en marcha, la experiencia vincula la investigación de la universidad pública con la producción regional: aprovecha frutos propios del monte santiagueño, ofrece herramientas para agregar valor a las materias primas y abre alternativas para cooperativas y pequeños emprendimientos.




