Emotiva despedida en Simbol: después de toda una vida enseñando, el maestro Carlos Morales se jubiló
La comunidad educativa de la Escuela N° 1013 “Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa”, del departamento Silípica, le rindió un sentido homenaje al docente, quien dejó una huella imborrable en generaciones de alumnos.

Hay despedidas que no son fáciles, especialmente cuando se trata de alguien que dedicó toda su vida a enseñar y dejó una marca en el corazón de varias generaciones. Eso ocurrió este martes en Simbol, departamento Silípica, donde la comunidad educativa homenajeó al maestro Carlos Alfredo Morales, quien vivió su última jornada como docente antes de iniciar una merecida jubilación.
La emoción se hizo presente en la Escuela Primaria de Jornada Completa N° 1013 “Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa”, una institución que no fue solamente su lugar de trabajo, sino también el establecimiento donde Carlos dio sus primeros pasos como alumno.

Con el paso de los años, aquel niño se convirtió en el maestro de la comunidad. Por sus aulas, su pizarrón y sus enseñanzas pasaron generaciones enteras de chicos y chicas de la localidad. Su tarea fue mucho más allá de transmitir conocimientos: acompañó, formó y dejó valores que seguramente seguirán presentes en cada uno de sus exalumnos.
Uno de los momentos más conmovedores de la jornada fue el abrazo de sus alumnos de quinto grado, que lo despidieron con lágrimas en los ojos, junto a sus colegas y demás integrantes de la comunidad educativa.

El reconocimiento reflejó el cariño y la gratitud de una localidad hacia un docente que hizo de la vocación una forma de vida. Porque, como destacaron desde la institución, en cada alumno que hoy es un hombre o una mujer de bien hay una parte de todo lo que Carlos Morales sembró durante sus años de enseñanza.

«¡Gracias, maestro Carlos Morales! Por su vocación, por su amor y por su entrega», fue el mensaje con el que la comunidad educativa le expresó su afecto y le deseó una feliz jubilación.
Se cierra una etapa en las aulas, pero queda un legado que no se jubila: el de un maestro que enseñó con el corazón y que será recordado por siempre en Simbol.




