Tras el operativo que capturó y trasladó fuera de Venezuela a Nicolás Maduro, el Secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, ofreció declaraciones este domingo en las que definió la nueva hoja de ruta de la Casa Blanca para el país caribeño. Durante una entrevista en el programa Face the Nation de CBS News, Rubio aseguró que Washington está dispuesto a trabajar con los líderes actuales que permanecen en el país, como la vicepresidenta Delcy Rodríguez, pero aclaró que esto dependerá exclusivamente de que tomen “las decisiones adecuadas”.
El jefe de la diplomacia estadounidense fue enfático al señalar que el gobierno de Donald Trump juzgará el futuro de la relación basándose en hechos concretos. En ese sentido, advirtió que Estados Unidos mantiene “múltiples palancas de presión” en caso de que la transición no cumpla con sus expectativas.
Rubio justificó la remoción de Maduro argumentando que era alguien con quien “no se podía trabajar”, acusándolo de haber incumplido sistemáticamente todos los acuerdos previos y de rechazar múltiples ofertas para abandonar el poder de manera voluntaria.
Respecto a los intereses estratégicos, Rubio enumeró tres pilares fundamentales para la seguridad de su país: el cese definitivo del narcotráfico, el freno a la llegada de pandillas a territorio estadounidense y una reforma en la industria petrolera. Sobre este último punto, afirmó que el objetivo es evitar que el crudo beneficie a “piratas y adversarios de Estados Unidos”, buscando que los dividendos lleguen al pueblo venezolano.
Actualmente, el gobierno de Trump mantiene un bloqueo petrolero que, según Rubio, les otorga una “influencia considerable” sobre el curso de los acontecimientos.
Finalmente, el Secretario de Estado buscó diferenciar esta intervención de conflictos pasados al asegurar que Venezuela no es “Libia, Irak ni Afganistán” y que la misión actual es “muy diferente”.
Al ser consultado sobre la presencia de tropas en suelo venezolano, evitó dar precisiones al calificar el tema como una “obsesión de la opinión pública”, aunque subrayó que Donald Trump no puede descartar públicamente ninguna opción. “No solo nos enfrentamos al régimen, nos enfrentamos a lo que constituye una amenaza para los intereses estadounidenses”, concluyó.
