La Sole volvió a deslumbrar tras 28 años de su última visita al Festival de la Tradición

Casi tres décadas después de aquel primer encuentro en 1998, cuando una joven Soledad Pastorutti llegaba por primera vez a Añatuya tras su consagración en Cosquín, la “Gringa de Santa Fe” regresó para protagonizar una noche histórica. En el marco de la 55° edición del Festival Nacional de la Tradición, la artista volvió a hacer vibrar a una multitud que colmó el Anfiteatro Padre Suárez para reencontrarse con su energía sobre el escenario.

Desde los primeros acordes, Soledad se adueñó del aplauso y la emoción de los presentes. Con un ramillete de chacareras que logró “enfiestar” a las miles de almas que se dieron cita, la cantante encendió la mecha de una verdadera fiesta popular. Al repertorio se sumaron clásicos chamamés que terminaron de cautivar al público, el cual se agolpó frente al escenario para seguir de cerca cada movimiento de la santafesina.

En un pasaje cargado de nostalgia, la artista realizó una pausa en su show para compartir sus sentimientos: “Este festival me trae lindos recuerdos”, confesó conmovida. Durante su diálogo con el público, evocó su visita anterior a la ciudad, resaltando un momento que quedó grabado en la memoria local: aquella oportunidad en la que fue la encargada de entregar un reconocimiento especial al recordado Don Sixto Palavecino.

Entre baile, canto y ovaciones, el público reconoció la vigencia y el carisma de Soledad con aplausos sostenidos tras cada interpretación. Su paso por esta edición del festival no solo fue un éxito de convocatoria, sino un puente emocional entre aquel debut de finales de los noventa y este presente que la encuentra como una de las figuras más sólidas del cancionero nacional.

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