A una semana de la noticia sobre la intervención de Estados Unidos en Venezuela y la detención de Nicolás Maduro, el tema dominó el eje central del debate político de este viernes en La Mañana de Info, con la participación de referentes de los principales espacios políticos de la provincia.
Del intercambio participaron Pablo Mirolo (Frente Renovador), María Eugenia Coppede (La Libertad Avanza), Nelson Bravo (Frente Cívico) y Juan Ignacio Gómez (Partido Justicialista), quienes analizaron el hecho desde miradas profundamente contrapuestas, pero con un punto en común: la gravedad del escenario internacional que se abre.
Las posturas iniciales
Desde el Partido Justicialista, Juan Ignacio Gómez fue contundente al calificar la acción de Estados Unidos como una violación absoluta del derecho internacional. Sostuvo que el ingreso a un país soberano sin una orden de extradición ni intervención de organismos como Interpol “rompe todas las normas vigentes desde la Segunda Guerra Mundial” y advirtió sobre un cambio de época a nivel global. Además, remarcó que la intervención no terminó con el régimen venezolano y dejó un saldo de más de cien muertos, lo que, a su entender, tendrá consecuencias graves a futuro.
En contraposición, María Eugenia Coppede, de La Libertad Avanza, afirmó que Maduro “no es un presidente electo” y defendió la acción estadounidense al considerar que se trató del fin de una “tiranía perversa y asesina”. Señaló como prueba las celebraciones de ciudadanos venezolanos y la liberación de presos políticos, y sostuvo que no se puede hablar solo de derecho internacional sin contemplar las décadas de violaciones a los derechos humanos en Venezuela. “Vamos a estar siempre del lado de la gente”, afirmó.
Por su parte, Pablo Mirolo coincidió en que Venezuela vive bajo una dictadura y que hubo serias violaciones a los derechos humanos, incluso cuestionadas dentro del propio peronismo. Sin embargo, aclaró que eso no justifica la intervención de Estados Unidos. En su análisis, planteó que el hecho se inscribe en una nueva lógica de orden mundial, donde el interés económico —con el petróleo como eje— y la disputa comercial con China pesan más que la defensa de la democracia. También vinculó la decisión de Trump con necesidades de política interna y electoral en su país.
Finalmente, Nelson Bravo puso el foco en la “selectividad” de Estados Unidos al decidir qué dictaduras intervenir. Señaló que existen decenas de países con graves vulneraciones a los derechos humanos y advirtió que la intervención en Venezuela responde a una estrategia geopolítica para el control del continente. También cuestionó la postura del gobierno argentino, al que calificó de excesivamente alineado con Washington, y llamó a que las instituciones regionales permanezcan en alerta.
