Santiago del Estero lidera la lucha contra incendios en la Patagonia: así funciona el Boeing 737, el avión hidrante más grande de Latinoamérica

Santiago del Estero cuenta actualmente con una herramienta sin precedentes para combatir incendios forestales: un Boeing 737 Classic (serie 300) modificado, que se posiciona como el avión de su tipo más importante en la región. Actualmente, por un acuerdo entre el gobernador Elías Suárez y su par Ignacio Torres lucha contra los incendios forestales de la Patagonia.

La importancia de esta aeronave para el país radica en su capacidad de respuesta y versatilidad. Equipado con tanques trapezoidales dentro del fuselaje, el avión puede cargar una cantidad masiva de recursos para sofocar las llamas. Según explicó Jorge Ricardo Azar, director provincial de aviación civil de Santiago del Estero y piloto de la unidad: “Entre los dos tanques cargan 4,000 galones o sea unos 15,150 L de agua y puedes llevar retardante o puedes llevar espuma”.

Efectividad comprobada

Además de su potencia de descarga, su diseño tecnológico permite una precisión quirúrgica en el combate del fuego. Azar durante un entrevista destacó que el sistema cuenta con compuertas longitudinales controladas desde el tablero con “18 posiciones así que la posición más chiquita uno puede hacer una línea larguísima tirando relativamente poco volumen de agua y en la apertura intermedia tira un baldazo de agua impresionante”.

Esta efectividad es vital en zonas de difícil acceso como laderas y montañas, donde el avión puede descargar sus 15,000 litros en un tramo de 400 a 500 metros.

Un recurso estratégico para todas las provincias

Aunque pertenece a la provincia de Santiago del Estero, su impacto es nacional. El avión ya ha prestado servicio en Neuquén, Río Negro, Córdoba, Tucumán y Chubut. Su gran ventaja competitiva es la velocidad de traslado, que permite llegar a cualquier punto del país en tiempo récord. El piloto señaló que, al tener la velocidad de un avión de línea, puede recorrer distancias de “200 km… a 800 km/h” y luego reducir a “130 nudos” para realizar un lanzamiento perfecto.

La aeronave no solo cumple funciones de extinción. Posee un doble certificado que le permite ser utilizado para el transporte de hasta 66 brigadistas o para evacuaciones aeromédicas, contando con capacidad para instalar hasta 10 camillas. Esta polivalencia asegura que el Estado cuente con un recurso logístico fundamental para diversos tipos de emergencias.

En palabras de Azar, el rendimiento de la aeronave es excepcional debido a su ingeniería: “Está tan bien logrado que trimeando un poquito para adelante compensándolo el avión se mantiene estable… tiende a subir que es lo que nosotros necesitamos para salir de la montaña lo más rápido posible”. Gracias a la disposición del gobierno provincial, este “gigante” continúa recorriendo el país, asistiendo a sus colegas gobernadores en la protección del patrimonio natural argentino.

Para entender mejor su funcionamiento, podemos pensar en este avión como un “camión de bomberos con alas de jet”: tiene la fuerza para lanzar un torrente de agua masivo en segundos, pero también la velocidad de un avión comercial para cruzar el país en minutos y llegar justo donde más se le necesita.

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