Feroz agresión: le cortó la cara una vecina, luego de que echara a sus hijas de la “pelopincho”

Lo que comenzó como una invasión a la propiedad privada por parte de unos niños derivó en un sangriento enfrentamiento vecinal que incluyó la quema de ropa, un ataque con arma blanca y un insólito “rescate” económico mediante transferencia bancaria.

El hecho fue denunciado por Karen Daiana Calderón. La situación se desencadenó cuando ella recibió una fotografía de una vecina en la que se veía a varios niños ingresando sin permiso a la pileta de su domicilio. Ante esto, la dueña de casa pidió a su tía, Lucía Escobar, que se acercara al lugar.

Al llegar, Escobar encontró a cuatro menores, tres de ellos hijas de Tania Melany Basualdo, dentro del agua. A pesar de los pedidos de que se retiraran, los niños se negaron a salir y, según la denuncia, habrían provocado daños en la estructura de la pileta.

Minutos después, la propietaria llegó al lugar y los niños huyeron, dejando atrás ojotas, remeras y zapatillas. En un arrebato de indignación por los daños materiales, Calderón tomó las prendas y, al grito de “esta ropa a cambio de la pileta que rompieron”, les prendió fuego.

La tensión alcanzó su punto máximo con la llegada de la madre de las niñas, Tania Melany Basualdo, quien irrumpió en la escena armada con un cuchillo. Tras acusar a Calderón de golpear a sus hijas (cargo que la denunciante negó), la situación pasó a la agresión física. Se trenzaron y de repente la madre sacó de entre sus prendas un cuchillo y le provocó un corte profundo en el rostro a Calderón.

Luego sujetó a la víctima por detrás, colocándole el cuchillo en el cuello durante varios minutos de forcejeo extremo. “Pagame o te c… matando”.

La violencia se mantuvo mientras la agresora exigía una compensación económica. Durante unos minutos, la agresora sostuvo a Calderón bajo amenazas y la soltó recién cuando esta, en medio de la desesperación de su familia, le realizó una transferencia de dinero para que la dejara.

La justicia investiga ahora el hecho, caratulado inicialmente como lesiones y amenazas calificadas, mientras se espera que se tomen medidas contra la agresora por el uso del arma blanca y la extorsión económica bajo coacción.

Compartir