Carlos Ramón, mundialmente conocido como La Mona Jiménez llegó a los 75 años de vida y los celebró con su megafestival Bum Bum en el estadio Kempes en Córdoba. Llegó como una estrella de rock, se paseó entre la gente e hizo delirar a los miles de fanáticos que se congregaron para celebrar su vida.
Patrimonio nacional, el rey del cuarteto, atravesó a distintas generaciones y convirtió al ritmo cordobés en una identidad musical reconocida en todo el país. Con más de cinco décadas de carrera en su haber, su figura se transformó patrimonio nacional.
Su vida
Nacido el 11 de enero de 1951 en el barrio San Vicente, en la ciudad de Córdoba, La Mona creció en un entorno humilde, atravesado por la música popular y la vida barrial. Sus raíces lo criaron y lo marcaron a fuego, y a pesar de estar en los principales escenarios de la música, jamás se olvidó de quién era ni de dónde venía.
No hace mucho contó que cuando era chico ni siquiera sabía qué era un baño. “En la casa en la que vivíamos en Villa Corina teníamos un pozo ciego al que mi papá no dejaba acercarnos, así que hacíamos nuestras necesidades en el patio. Vivíamos con mis papás y mis hermanos en una misma pieza con cocina y comedor hasta que pudimos mudarnos a la casa que nos regaló Eva Perón”, contó en diálogo con Eltrece.
○LA MONA FESTEJÓ 75 AÑOS A LO GRANDE EN EL KEMPES
La Mona Jiménez celebró sus 75 años con un show histórico en el Festival Bum Bum, realizado en el Estadio Mario Alberto Kempes. Ante miles de fanáticos y acompañado por artistas invitados, el ícono máximo del cuarteto cordobés… pic.twitter.com/hHJ9lM8qUt— RADIO FÉNIX 95.1 (@radiofenix951) January 11, 2026
Cuando recibió su nueva casa, contó que el momento más emocionante de su vida, que hasta el momento no se olvida, tiene que ver cuando conoció el ansiado ambiente: “‘Esto es el baño’, me dijo mi papá”. Y ahí creció su curiosidad por el inodoro y el bidet, elementos hasta ese momento desconocidos para él. “El momento más hermoso de mi vida, no me olvido más ni el shortcito que tenía, fue cuando vi llover”, dijo, en referencia al momento de poder tomarse una ducha con agua caliente.
Hijo de Clemente y Esnilda, desde muy joven mostró interés por el canto. Durante sus inicios se inclinó por el folklore y el malambo, pero no fue hasta a los 12 años que dio sus primeros pasos profesionales. En ese momento se incorporó como vocalista del Cuarteto Juvenil Berna, grupo con el que alcanzó cierta fama local y en el que permaneció durante más de diez años.
De odiar su apodo a ser su sello indiscutido
En 1984 tomó una decisión clave para su futuro: se alejó de Berna y lanzó su proyecto solista. A partir de ese momento nació definitivamente La Mona como figura central del cuarteto. Aunque, él mismo confesó que cuando era chico odiaba que le dijeran así, porque en realidad, él quería ser Tarzán.
“Mi papá me hizo un arco para tirar flechitas y se las tiraba a los chicos del barrio. A uno le pegué en la frente y me vio y yo le grité: ‘Soy Tarzán, el rey del barrio’. Y él me respondió: ‘¿Qué vas a ser Tarzán vos? Sos la Mona Chita vos’“, contó sobre el origen de su apodo. “Y quedó La Mona, La Mona… yo quería ser Tarzán, pero bueno no lo pude instalar”, lamentó. Fue entonces que a sus 7 años adoptó el sobrenombre que lo acompañaría para siempre, como una marca registrada.
Más de 80 discos
A lo largo de su carrera, Jiménez editó más de 80 discos y ofreció incontables de presentaciones en vivo, muchas de ellas con récords de asistencia. Y hablar en Córdoba de la Mona Jiménez, es prácticamente hablar de una deidad. Sus bailes se transformaron en verdaderos rituales populares, al punto de hasta tener una palabra para describir a todo lo referido a la Mona Jiménez: “monera”. Es más, cada recital que brinda está catalogado como “el baile más grande del universo”.
En 2022, la Legislatura cordobesa lo declaró Personalidad Ilustre, y su historia fue retratada en una enorme cantidad de documentales y series que acercaron su figura a públicos más jóvenes. Hoy, 75 años después de su nacimiento, La Mona sigue vigente.
