Grooming en Quimilí: investigan la venta de videos íntimos de una menor en grupos de WhatsApp

Una adolescente de 16 años fue víctima de una red que comercializaba su contenido privado en grupos de WhatsApp. Tras negarse a continuar enviando videos, los delincuentes comenzaron a difundir el material en redes sociales.

Una madre de 35 años radicó, en la mañana de este domingo, una grave denuncia en la Comisaría de la Mujer y la Familia N° 9 de la ciudad de de Quimili, tras descubrir que su hija de 16 años estaba siendo víctima de un caso de extorsión y distribución no consentida de material íntimo.

El “negocio” detrás del engaño

Según el relato de la denunciante, el hecho salió a la luz cuando fotos y videos privados de la adolescente comenzaron a circular de forma masiva en redes sociales. Al ser consultada, la menor confesó que mantenía contacto con una persona —cuya identidad aún se intenta establecer— a quien le habría proporcionado el contenido originalmente.

De acuerdo con la investigación preliminar, los delincuentes operaban de la siguiente manera, primero desarrollaban la comercialización, es decir que el material era vendido en grupos cerrados de WhatsApp a cambio de transferencias de dinero y luego comenzó la extorsión, que sucedio cuando la joven se negó a seguir proporcionando nuevos videos, los responsables iniciaron una represalia difundiendo el contenido en diferentes plataformas públicas para dañarla.

Medidas judiciales y pericias

La fiscal interviniente, la Dra. Larred, tomó medidas inmediatas ante la gravedad del caso. Entre las disposiciones principales se encuentran, la contención profesional, ya que se notificó a la progenitora para que la adolescente comparezca el próximo 13 de enero ante el Ministerio Público Fiscal (MPF) para recibir asistencia y contención psicológica y las pericias informáticas, que comenzaran en la misma fecha, con la extracción de datos del dispositivo celular de la menor. El objetivo es rastrear el origen de las comunicaciones, identificar las cuentas bancarias donde se recibía el dinero y dar con los responsables de la difusión.

Este caso vuelve a poner de relieve los peligros del grooming y la sextorsión, delitos que se han incrementado con el uso de billeteras virtuales para monetizar contenido obtenido bajo engaño o presión a menores de edad.

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