La lucha contra la contaminación plástica ha dado un salto de escala sin precedentes de la mano de la tecnología diseñada por la ONG neerlandesa The Ocean Cleanup.
Según el último balance anual de la organización, durante 2025 se logró retirar la cifra récord de 25 millones de kilos de residuos plásticos de las aguas del planeta. Este hito eleva el acumulado histórico de la entidad a más de 45 millones de kilos extraídos desde que iniciaron sus operaciones, consolidando una estrategia que combina la ingeniería avanzada con la observación de las corrientes naturales.
La historia de esta “aspiradora gigante” se remonta a la visión de Boyan Slat, un joven neerlandés que a los 16 años ideó un sistema capaz de recolectar basura marina de forma pasiva. Lo que nació como un dibujo escolar se transformó en un complejo sistema de barreras flotantes en forma de “U” que hoy opera en la Gran Isla de Basura del Pacífico, una masa de desperdicios cuyo tamaño ya supera la superficie de Francia. A diferencia de las limpiezas tradicionales, este mecanismo utiliza pantallas sólidas en lugar de redes, lo que permite que la fauna marina nade por debajo sin riesgo de enredo, mientras que el plástico queda concentrado en un punto central para su posterior extracción y reciclaje.

El éxito operativo alcanzado este año se debe en gran medida a la implementación de un enfoque preventivo que ataca la raíz del problema en los ríos. La organización determinó que apenas 1.000 ríos en todo el mundo son responsables del 80% de las emisiones de plástico que llegan al mar. Para frenar este flujo, desplegaron los denominados “interceptores”, dispositivos autónomos que funcionan como barreras fluviales capturando los desechos antes de que alcancen la desembocadura y se dispersen en el océano, donde su recuperación es mucho más costosa y compleja.
Pese a la magnitud de estas cifras, el desafío que enfrenta el planeta sigue siendo monumental frente a los 11 millones de toneladas de plástico que, según Naciones Unidas, ingresan anualmente a los ecosistemas marinos. Esta contaminación no solo amenaza la biodiversidad, sino que representa un peligro directo para la salud humana debido a la fragmentación de los residuos en microplásticos que se incorporan a la cadena alimentaria. Por esta razón, el objetivo de la organización es ambicioso y apunta a limpiar el 90% del plástico flotante para el año 2040 a través de la expansión de su programa a las ciudades más contaminantes del mundo.
Este sistema de limpieza no pretende ser la única solución, pero sí una herramienta crítica en un contexto de emergencia ambiental. Mientras la comunidad internacional debate normativas para reducir el uso de plásticos de un solo uso, la “aspiradora” de The Ocean Cleanup continúa trabajando en mar abierto para retirar el legado de décadas de mala gestión de residuos, intentando devolver el equilibrio a los hábitats marinos y protegiendo la vida de millones de especies que dependen de la pureza de las aguas.
