La emoción de Onofre Paz y Los Manseros en una noche bien santiagueña en Jesús María

La penúltima noche de la 60ª edición del Festival Nacional de Doma y Folklore de Jesús María tuvo un sello inconfundible: fue una verdadera noche santiagueña en suelo cordobés.

Luego de las consagraciones en los campeonatos de jineteada, el escenario Martín Fierro comenzó a latir al ritmo de Santiago del Estero. A las 22, el Dúo Coplanacu abrió la grilla y luego fue el turno fue de Raly Barrionuevo, quien enamoró al público en una de las presentaciones más esperadas de la noche.

Pero el momento más conmovedor llegó pasada la 1 de la madrugada, cuando Los Manseros Santiagueños subieron al escenario y terminaron de consagrar una jornada histórica. Verdaderos próceres del folklore argentino, con casi 70 años de trayectoria, volvieron a demostrar por qué su música atraviesa generaciones y sigue emocionando como el primer día.

Durante la interpretación de “Chacarera para mi vuelta”, la emoción se apoderó de Onofre Paz, fundador y alma del grupo. Con la voz quebrada y visiblemente conmovido, expresó: “La verdad que tengo una emoción…”, mientras el público respondía con aplausos interminables y lágrimas compartidas.

El instante fue acompañado por las palabras de Alito Toledo, quien puso en palabras el sentimiento colectivo: “Todo esto se debe a ustedes, a quienes apoyaron a Los Manseros durante 67 años, desde distintas generaciones: el abuelo, el padre y hoy el chico que viene a un festival a ver a Los Manseros”.

La escena fue tan sencilla como poderosa: Santiago del Estero copando el escenario de Jesús María, con artistas agradecidos, un público emocionado y canciones que siguen vivas en la memoria popular. En una noche marcada por el orgullo y la identidad, el folklore volvió a demostrar que no entiende de fronteras y que cuando canta Santiago, el país escucha.

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