“Maquiavelo ha muerto” y Venezuela como advertencia: el mensaje de Milei en Davos

El presidente Javier Milei volvió a presentarse en el Foro Económico Mundial de Davos y, tras el fuerte discurso del mandatario estadounidense Donald Trump, aprovechó el escenario internacional para redoblar su mensaje ideológico frente a la dirigencia política y económica global, con un tono doctrinario y confrontativo.

Desde el inicio de su exposición, Milei planteó que el debate sobre las políticas públicas está “mal formulado desde hace décadas” y lanzó una frase de alto impacto destinada a marcar su posicionamiento: “Estoy aquí frente a ustedes para decirles de modo categórico que Maquiavelo ha muerto”. Con esa consigna, el Presidente buscó instalar una ruptura simbólica con la tradición del pensamiento político moderno.

En su discurso, sostuvo que existe un falso dilema entre eficiencia y ética, que —según su visión— fue instalado artificialmente en la discusión pública. “Durante años se nos presentó la idea de que había que elegir entre eficiencia política y valores morales”, afirmó, para luego rechazar esa premisa. Apoyado en el concepto de “eficiencia dinámica”, Milei aseguró que no hay contradicción entre justicia y eficiencia, y redujo ambos conceptos a un único principio: el respeto irrestricto de la propiedad privada y de la función empresarial. “Lo justo no puede ser ineficiente, y lo eficiente es justo”, sintetizó.

El mandatario también reivindicó una matriz ética basada en los llamados valores occidentales como condición excluyente para cualquier política pública. En ese marco, sostuvo que “es inadmisible sacrificar la justicia en el altar de la eficiencia”, aunque su planteo evitó referencias concretas a los impactos sociales del ajuste económico que atraviesa actualmente la Argentina.

Lejos de moderar su tono, Milei retomó el perfil confrontativo que ya había mostrado en su anterior paso por Davos y volvió a cuestionar con dureza las agendas impulsadas por organismos internacionales. Las calificó como “socialismo elegantemente disfrazado” y advirtió que, aunque puedan resultar atractivas para sectores con buenas intenciones, generan consecuencias que definió como “catastróficas”. Para reforzar su postura, citó al economista Thomas Sowell y su conocida crítica al socialismo.

Como ejemplo, mencionó el caso de Venezuela, al que describió no solo como un fracaso económico, sino como una muestra de degradación institucional profunda. Según Milei, ese colapso no fue accidental, sino el resultado directo de haber abandonado los principios que —desde su mirada— garantizan libertad y prosperidad.

Mientras el Presidente insistía en su batalla cultural ante un auditorio internacional, su discurso volvió a dejar en segundo plano los problemas urgentes que enfrenta la Argentina, en una exposición más enfocada en la validación ideológica externa que en respuestas concretas a la situación social y económica del país.

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