Alemania evalúa boicotear el Mundial 2026 en medio del conflicto político con Estados Unidos

A menos de cinco meses del inicio del Mundial 2026, el clima político internacional amenaza con trasladarse al terreno deportivo. Alemania advirtió a la FIFA que no descarta ausentarse de la Copa del Mundo que se disputará en Estados Unidos, México y Canadá, en el marco de la creciente tensión con el presidente estadounidense Donald Trump por el denominado “caso Groenlandia” y una serie de medidas comerciales y migratorias.

El conflicto se originó tras nuevas declaraciones de Trump, quien volvió a manifestar su intención de incorporar Groenlandia a los Estados Unidos por “razones de seguridad”, una postura que encendió alarmas en Dinamarca, la Unión Europea y la OTAN. En ese contexto, funcionarios del gobierno alemán se sumaron al rechazo internacional y dejaron abierta la posibilidad de utilizar al fútbol como herramienta de presión.

Jürgen Hardt, dirigente de la Unión Demócrata Cristiana y cercano al canciller Friedrich Merz, fue contundente al respecto: “Cancelar la participación en el Mundial solo se consideraría como último recurso para que el presidente Trump recapacite sobre la cuestión de Groenlandia”. Alemania, cuatro veces campeona del mundo, llevaría así el conflicto político a un escenario de máxima visibilidad global.

El malestar no se limita a la política exterior. Desde Berlín también cuestionan el reciente aumento del 10% en los aranceles impuesto por Estados Unidos a países como Alemania, Francia y Dinamarca, medida aplicada a naciones que se manifestaron en contra del plan de Trump sobre Groenlandia.

A este escenario se sumó otra decisión que generó preocupación a nivel internacional. El gobierno estadounidense anunció la suspensión de visas para ciudadanos de 75 países, una medida que afecta directamente a miles de potenciales hinchas de cara al Mundial. Entre los países alcanzados figuran Brasil, Uruguay y Colombia, además de varias naciones africanas, asiáticas y de Medio Oriente.

Desde la Casa Blanca justificaron la medida como una “pausa” en el procesamiento migratorio hasta garantizar que los inmigrantes “no se conviertan en una carga pública ni extraigan riqueza de los contribuyentes estadounidenses”. Si bien aclararon que la restricción no afectará a jugadores, cuerpos técnicos ni personal oficial vinculado al torneo, la decisión impacta en los trámites de 21 países con selecciones ya clasificadas o en carrera hacia la Copa del Mundo.

El contexto político, económico y migratorio pone en jaque la organización del Mundial 2026, que comenzará el 11 de junio y contará con 108 partidos. Mientras la FIFA observa con cautela, crece la incertidumbre sobre posibles consecuencias deportivas si las tensiones internacionales continúan escalando.

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