Una familia del barrio 8 de Abril vive desde hace años una situación límite marcada por incendios intencionales, robos, alimañas y el abandono total de un baldío lindante a su vivienda. La denuncia llegó al WhatsApp de las Noticias de Info del Estero y fue ampliada en diálogo con este medio por Maia, vecina del pasaje Alvear y Unzaga, quien relató un calvario que comenzó antes de 2019 y que, lejos de resolverse, se agravó con el paso del tiempo.
Según contó, el terreno contiguo a su casa era originalmente una vivienda familiar que fue vendida a un abogado de apellido Litvak, también vinculado, según los vecinos, a panaderías de la ciudad. La propiedad fue demolida con la intención de construir departamentos y locales comerciales, obra que incluso llegó a levantar pilares, pero que luego fue clausurada por la Municipalidad al no estar el terreno apto para edificar.

“El problema empezó cuando demolieron la tapia que dividía los fondos y pusieron solo una media sombra. Después de la clausura, el dueño desapareció y nos dejó totalmente expuestos”, explicó Maia.
Desde entonces, el lugar quedó como un baldío abierto, sin cierre perimetral ni mantenimiento. La familia asegura haber sufrido robos reiterados, entre ellos una manguera, elementos del asador y ropa que estaba tendida. A esto se sumaron los riesgos más graves: incendios provocados de manera intencional.
“Los bomberos ya están cansados de que los llamemos”
“Le echan nafta y lo prenden fuego. Han llegado hasta el pozo, que hoy está tapado de basura. El humo entra directo a nuestra casa, no se puede respirar. Hemos salido corriendo de madrugada pensando que se nos incendiaba todo”, relató la vecina.
En varias oportunidades debieron llamar a los Bomberos y al Comando Policial. Sin embargo, aseguran que muchas veces no obtuvieron respuesta y terminaron apagando el fuego por sus propios medios. “Los bomberos ya están cansados de que los llamemos”, afirmó.

El abandono del baldío también generó un foco sanitario alarmante. Según denunciaron, vecinos de la zona arrojan basura, restos de animales muertos y desechos comerciales, lo que provocó la proliferación de alimañas, escorpiones y arañas. Maia incluso aseguró haber sido picada por un escorpión, hecho que atribuye directamente a la suciedad acumulada en el terreno.
Sin respuestas
La familia realizó reclamos ante la Municipalidad y el Centro Operativo N° 4, pero las respuestas —según indicaron— fueron siempre las mismas: que el dueño fue intimado en reiteradas oportunidades sin obtener respuesta. “Lo único que hacen es empujar la basura con las máquinas, taparon el pozo con residuos y nada más”, sostuvo.
También recordaron que durante el inicio de la obra se produjeron daños en su vivienda, con roturas en el techo que derivaron en filtraciones y humedad. “Para que no lo denunciemos, lo único que hicieron fue comprarnos pintura”, señaló Maia.
La única solución que la familia plantea es clara y urgente: que el propietario limpie completamente el terreno y lo cierre de manera definitiva, para evitar nuevos incendios, robos y riesgos sanitarios. “Estamos cansados, vivimos con miedo. Nadie se hace cargo y somos nosotros los que ponemos el cuerpo”, concluyó.
Mientras tanto, el baldío sigue allí, abierto, sucio y convertido en una amenaza cotidiana para quienes viven al lado.
