Para la Lic. Julia Gerardi, la criminología no es solo una profesión, es una pasión a la que dedica tiempo de estudio todos los días del año. Como parte de la primera cohorte de egresados en la provincia, Gerardi representa una vanguardia en las ciencias forenses locales, diferenciando claramente su rol del de los técnicos en criminalística.
Mientras que la criminalística se enfoca en el “campo” y la recolección de indicios en la escena del hecho, la Criminología que ejerce Gerardi se centra en el análisis de la conducta. Su trabajo busca desentrañar el “por qué” de las acciones humanas, especialmente aquellas que se tornan antisociales o conflictivas. “Todos nacemos siendo un bebé inocente. Mi pregunta siempre es qué va pasando en ese niño para que se convierta en un adulto que vaya contra las normas”, explica la licenciada.
Para lograr este análisis, la experta se nutre de una red de disciplinas: psicología, sociología, medicina legal y ciencia de datos. Gerardi enfatiza que, ante el volumen de información actual (Big Data), el uso de la Inteligencia Artificial es un aliado indispensable para procesar contenidos y traducirlos a un lenguaje que los jueces puedan utilizar para tomar decisiones más justas.
El rol del perito: “Darle orden al caos”
Julia Gerardi se desempeña como perito oficial y de parte, tanto en el ámbito provincial como nacional. Su labor es requerida en homicidios, siniestros viales y conflictos de familia complejos. A pesar de los prejuicios sobre el “perito de parte”, ella es tajante:“Por más que nos contrate una parte, representamos la verdad de los hechos”.
El trabajo del criminólogo es sometido a cuestionamientos rigurosos en audiencias, donde deben defender sus hipótesis con base científica, en este sentido expresa: “No investigamos para confirmar una idea previa, sino que manejamos todas las hipótesis posibles para darle orden al caos”.
En Santiago, su firma ha estado presente en casos de gran resonancia, como las causas de Luciano Torres y Chávez Espinosa, donde ha intervenido aportando su perspectiva técnica para desentrañar la mecánica y motivación de los hechos.
Formación y futuro en Santiago
Gerardi reconoce que el campo laboral en la provincia aún es incipiente y que, al ser pionera, tuvo que abrir camino incluso en trámites de matriculación ante el Poder Judicial. Su formación incluyó una práctica de un año en la morgue judicial, una experiencia que, según relata, fortaleció su tolerancia y su búsqueda de la verdad por encima de la impresión emocional.
Para los jóvenes interesados en esta carrera, la licenciada deja un mensaje alentador pero realista: la experiencia es fundamental. “Lo ideal sería que en cada causa, todas las partes tuvieran su propio criminólogo. La justicia que mejor funciona en el mundo es la que incorpora estos saberes de manera interdisciplinaria”, concluye.
