El crimen ocurrido el pasado fin de semana en el barrio Centenario continúa generando conmoción y, con el correr de las horas, comienzan a conocerse más detalles clave de la causa. En diálogo con La Mañana de Info, la abogada Lara Lucatelli, integrante de la querella, confirmó que todas las pruebas reunidas hasta el momento apuntan a que Martín Ordóñez fue asesinado con un adoquín u objeto contundente similar, descartando de plano las primeras versiones que hablaban de un disparo de arma de fuego o de un suicidio.
Lucatelli explicó que, junto a su colega Juan José Zain, se encuentran patrocinando legalmente a la hija del hombre fallecido. “Podríamos usar prácticamente el término asesinato”, sostuvo, aunque aclaró que aún resta la imputación formal por parte de la Fiscalía. “No me gusta hablar apresuradamente, pero todas las pruebas y lo que se conoce del caso indican que se trató de un homicidio”, remarcó.
Sobre el estado de la investigación, la letrada señaló que la querella todavía no pudo acceder al legajo completo. “Estamos cumpliendo los pasos procesales. Hoy se corrieron vistas para que la Fiscalía responda y, una vez formalmente constituidos, podamos compulsar el expediente y acompañar la investigación”, explicó, destacando que el principal objetivo es también acompañar a la familia en este proceso.
En cuanto a lo ocurrido, Lucatelli relató que el hecho fue el desenlace de conflictos previos entre vecinos, una relación deteriorada que venía desde hacía tiempo. Según los primeros informes policiales, en la mañana del día 25 la policía tomó conocimiento de una discusión en la que un hombre identificado como Martín habría resultado lesionado tras un altercado con Ordóñez. En ese momento no se dispuso ninguna detención y ambos continuaron con sus actividades.
Horas más tarde, la situación se agravó de manera fatal. “Martín vuelve a su casa y, cuando Ordóñez seguía en la vereda o en las inmediaciones, toma la decisión de agredirlo, propinándole los golpes que posteriormente le causan la muerte”, detalló la abogada.

Respecto al elemento utilizado, fue categórica: “Hoy podemos afirmar que no hubo arma de fuego ni disparo en la cabeza. Eso quedó totalmente descartado”. Según explicó, la agresión se habría producido con una adoquina o un objeto contundente similar, posiblemente tomado de elementos de construcción que había en la zona. “Puede haber sido un ladrillo, un pedazo de cordón, pero se impuso el término adoquín porque es lo que surge de los primeros relatos”, aclaró.
Lucatelli también hizo hincapié en la escalada de violencia que antecedió al crimen. “No es que alguien sale a matar porque sí. Había una mala relación de vieja data, discusiones reiteradas y, posiblemente, situaciones de consumo. Todo eso fue escalando hasta este desenlace”, indicó. Los domicilios de ambos involucrados estaban en la misma cuadra, casi colindantes.
Finalmente, la abogada se refirió a una de las hipótesis que comenzaron a circular: la legítima defensa. “Defenderse es hacerlo en igualdad de armas. Una pelea de puños es una cosa, pero usar un objeto que puede causar un daño mortal ya no es defensa”, sostuvo, y adelantó que la querella acompañará la imputación que determine la Fiscalía, ya sea por homicidio simple o con algún agravante.
La causa avanza y se esperan definiciones judiciales en las próximas horas, mientras la familia de Ordóñez reclama justicia por un hecho que, según sostienen, no fue un accidente ni una reacción desmedida, sino un homicidio.
