La tranquilidad de la localidad de Taco Ralo, provincia de Tucumán se vio interrumpida por un hecho trágico que conmocionó a los vecinos. La Policía investiga la muerte de dos personas bajo la sospecha de que se trató de un femicidio que culminó con el suicidio del agresor.
Los occisos fueron identificados como Luisa Elizabeth Mendoza, de 50 años y oriunda de San Pedro de Guasayán, Santiago del Estero y Orlando Vicente Albornoz, de 60 años. El hallazgo se produjo en la vivienda de este último, ubicada en la calle Libertad s/n.
La intervención policial comenzó cerca de las 8.50 de la mañana de este miércoles, cuando la hermana de Albornoz se presentó en la comisaría local. La mujer se mostró preocupada por desconocer el paradero de su hermano y decidió alertar a las autoridades.
Según manifestó ante los efectivos, temía que Albornoz hubiera atentado contra su expareja, teniendo en cuenta que la relación entre ambos había finalizado el pasado mes de diciembre.
Ante la gravedad de la denuncia, el personal policial se trasladó de inmediato al domicilio indicado. Al ingresar a la vivienda, encontraron los cuerpos sin vida de ambas personas dentro de una de las habitaciones.

Los días antes previo a la tragedia
Según las primeras averiguaciones, la mujer, oriunda de San Pedro de Guasayán, llegó el martes por la noche al domicilio de Albornoz acompañada por uno de sus hijos. En ese lugar habrían pasado la noche. Al advertir el silencio que reinaba en la casa y no obtener respuestas, familiares del presunto femicida decidieron ingresar a la vivienda para ver qué ocurría. Una mujer entró al dormitorio y encontró a ambos sin vida.
Efectivos de la Brigada Sur, encabezados por el comisario Carlos Díaz, iniciaron las tareas investigativas. Entre los primeros datos confirmados, se estableció que Mendoza había denunciado a Albornoz por violencia de género en diciembre pasado. A raíz de esa presentación, la Justicia había dictado y notificado una orden de restricción que le prohibía al hombre acercarse a su expareja.
Siempre de acuerdo con la investigación preliminar, el lunes previo al crimen Albornoz habría recibido los resultados de un chequeo médico, en el que se le detectaron diversas complicaciones, especialmente de carácter cardíaco. El hombre responsabilizaba a Mendoza por el deterioro de su salud, al considerar que la denuncia por violencia de género había sido el detonante. Testigos aseguraron que incluso habría manifestado su intención de matarla como una forma de venganza.
En ese contexto, el martes el agresor habría llamado a su expareja para pedirle que lo visitara y “arreglaran” los problemas que habían tenido semanas atrás, vinculados a su estado de salud. Pese a contar con una medida de protección a su favor, Mendoza aceptó el encuentro con la intención de ayudarlo. Esa decisión terminó costándole la vida y la convirtió en la primera víctima de femicidio de 2026 en Tucumán.
