Daniela Buján, cofundadora de Auroria, presentó en La Mañana de Info (Info Stream) la primera y única plataforma de inteligencia artificial pedagógica destinada a niños y adolescentes en la Argentina, con un enfoque centrado en la alfabetización digital y el uso responsable de la IA en el ámbito educativo.
Lejos de proponer a la inteligencia artificial como un reemplazo del rol docente, Auroria parte de una definición clave: la IA debe ser un asistente y no un educador. “La inteligencia artificial es un algoritmo, no es buena ni mala en sí misma; lo que puede ser problemático es el uso que hacemos de ella”, explicó Bujan. En ese sentido, la plataforma busca enseñar a los chicos a usar la IA de manera consciente, incorporando buenas prácticas como la formulación de prompts adecuados y el pensamiento crítico frente a las respuestas que reciben.
La propuesta surge a partir de un trabajo previo con docentes, a quienes se les consultó cuáles son hoy los principales desafíos que enfrentan en el aula frente al avance de la tecnología. A partir de esas demandas, Auroria fue diseñada con tres perfiles diferenciados: alumno, docente y directivo, permitiendo que cada actor del sistema educativo pueda abordar los desafíos que la inteligencia artificial ya trajo consigo y a los que las instituciones deben adaptarse.
Auroria funciona de manera similar a otras plataformas conversacionales, con usuario y contraseña, organización de chats y asistencia personalizada. Sin embargo, su diferencial está en el enfoque pedagógico. Por ejemplo, ante un ejercicio matemático, la plataforma no entrega directamente la resolución, sino que interpela al estudiante con preguntas como “¿por dónde empezamos?”, promoviendo un aprendizaje activo y reflexivo.
El modelo de negocio está orientado a instituciones educativas: la plataforma se comercializa a las escuelas, principalmente privadas, aunque desde el equipo destacan la intención de democratizar el acceso para que también pueda llegar a espacios públicos. El costo es de tres dólares mensuales por alumno, con suscripción activa de marzo a diciembre.
Según datos relevados por el equipo de Auroria, en Argentina los niños acceden a su primer dispositivo digital alrededor de los nueve años, y gran parte del uso está vinculado a tareas escolares y proyectos académicos. Por eso, la plataforma se plantea como una extensión del colegio en el hogar, adaptándose a cada proyecto educativo institucional, ya sea técnico, religioso u orientado por valores específicos, garantizando coherencia entre la experiencia escolar y la digital.
Uno de los aspectos que más preocupa a los desarrolladores es el segundo uso más frecuente que hacen los chicos de la inteligencia artificial: el de consejero emocional, terapeuta o psicólogo. “Eso es alarmante, porque del otro lado no hay una persona”, advirtió Bujan. Ante este tipo de interacciones, Auroria cuenta con un sistema de alertas: cuando se detectan mensajes sensibles o preocupantes, se informa a los directivos de la institución para activar los protocolos correspondientes.
Con esta iniciativa, Auroria se posiciona como una herramienta que busca integrar la inteligencia artificial al sistema educativo argentino desde una perspectiva ética, pedagógica y acompañada, poniendo el foco no solo en el acceso a la tecnología, sino en cómo y para qué se la utiliza.
