Rocío Antonella Angella, la joven vecina de la ciudad de La Banda que atraviesa una compleja situación de salud tras ser diagnosticada con un tumor cerebral, continúa dando pasos firmes en su lucha. Luego de haber hecho público su pedido de colaboración para afrontar los elevados costos médicos, confirmó que deberá comenzar su tratamiento en Córdoba, donde ya fue derivada para realizarse nuevos estudios indispensables.
Según relató, los especialistas le solicitaron una resonancia y una tomografía para determinar con precisión la ubicación del tumor y así definir el esquema terapéutico. “Cuanto antes comience con los rayos, mejor”, le advirtieron los profesionales, debido al avance de algunos síntomas que afectan su movilidad y su vida cotidiana.
La joven explicó que el proceso demandará organización familiar y emocional. “Tengo que ver cómo voy a llevar a mi niña, a mi mamá y a mi novio para que me acompañen en este proceso”, expresó, dejando ver que el tratamiento no solo implica un desafío médico, sino también logístico y económico.
Cabe recordar que Rocío no cuenta con obra social y debe afrontar cada instancia de manera particular. Meses atrás, los primeros signos —entumecimiento en el rostro, dificultades motrices y problemas en el habla— derivaron en estudios que confirmaron la presencia del tumor en la zona izquierda del cerebro, específicamente en la región del hipotálamo. Mientras espera los turnos para los estudios que se realizará la próxima semana, estima que en aproximadamente un mes podría iniciar la etapa de rayos y quimioterapia. Frente a este escenario, agradeció profundamente el acompañamiento recibido hasta ahora: bingos solidarios, una masterclass, ferias y distintas iniciativas comunitarias que le permitieron viajar y cubrir gastos iniciales.
Sin embargo, las necesidades continúan siendo urgentes. Por eso, Rocío ya piensa en nuevas estrategias para reunir fondos. Además de vender ropa donada, anunció que comenzará a preparar pizzas caseras para comercializar en su hogar, evalúa organizar otro bingo con premios pendientes y busca contactar a emprendedores o proveedores de comida para vender productos freezados. “Quiero estar bien por mi hija, quiero tener una vida común y volver a trabajar cuando pueda”, afirmó con emoción. También reiteró que cualquier aporte, por pequeño que sea, representa una ayuda significativa ante los gastos que se avecinan. A pesar del difícil panorama, su mensaje sigue siendo de gratitud y esperanza. “Millón de gracias a toda la gente que me viene apoyando. Voy a seguir con esta lucha”, aseguró.
Hoy, Rocío enfrenta una carrera contra el tiempo, sostenida por el amor de su familia y la solidaridad de la comunidad. Mientras se prepara para comenzar el tratamiento, su historia vuelve a poner en evidencia la importancia del acompañamiento colectivo en los momentos más críticos.
