“Se convirtieron en la casta”: el duro contraataque de los empresarios textiles al Gobierno

Lo que comenzó como una crítica técnica al proteccionismo terminó en una ruptura política pública. Claudio Drescher, presidente de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI), salió al cruce del ministro de Economía, Luis Caputo, con una dureza inédita. “Sentimos una profunda tristeza al ver que el ministro se refiere con tanto sarcasmo a la industria nacional”, disparó el empresario.

La polémica estalló luego de que Caputo afirmara en entrevistas recientes: “Yo no compré nunca en mi vida ropa en la Argentina porque era un robo”. El funcionario acusó a los industriales de enriquecerse gracias a subsidios y “medidas zonzas” de protección estatal, llegando a decir que los dueños de las textiles “viajan en avión privado”.

Drescher, dueño de la marca Jazmín Chebar, no solo defendió la estructura de costos de la indumentaria, sino que lanzó una fuerte confesión política que resuena en el sector Pyme: “Lamentablemente, el 80% de los empresarios argentinos votamos este gobierno tratando de que cambie la situación y vemos que no está pasando. La sensación que tengo es que se han convertido en parte de la casta: no resuelven los temas, los eluden y buscan el camino corto”.

El dirigente textil ironizó sobre la condición de “viajero constante” del ministro y le recordó que el problema de precios es sistémico: “No compra ropa, pero tampoco compra autos porque valen el doble, ni va al supermercado porque la comida es más cara que en Europa”.

La “otra” realidad

Detrás del cruce mediático, los números del sector muestran un panorama sombrío. Según los datos aportados por la cámara y fundaciones como Pro Tejer en este inicio de febrero de 2026, el sector textil opera apenas al 29,2%, el peor desempeño de toda la industria manufacturera. Entre noviembre de 2023 y septiembre de 2025, se perdieron 16.000 puestos de trabajo formales. Drescher detalló que el 55% del precio de una prenda son impuestos y costos financieros (IVA, Ingresos Brutos, impuesto al cheque y aranceles de tarjetas). “A la empresa le queda el 45% para pagar salarios, diseño, logística y publicidad. Esto no pasa en ninguna parte del mundo”, explicó.

El precio de la ropa: ¿Quién se queda con qué?
55% Impuestos, alquileres y costo financiero (Tarjetas/Bancos).
45% Fabricación, diseño, salarios, logística y ganancia empresarial.

Un futuro incierto

Mientras el Gobierno defiende la apertura de importaciones como la única vía para bajar los precios, los industriales advierten sobre una “destrucción deliberada”. El cierre de locales de figuras como Benito Fernández y Marixa Balli (quien confirmó esta semana que dejará el rubro) son, para la Cámara, los síntomas de una política que “elude los problemas de fondo” de la competitividad argentina.

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