El Gobierno desactivó la cumbre de gobernadores y respira de cara a la reforma laboral

A solo una semana de que el Senado debata el ambicioso proyecto de reforma laboral, el Gobierno de Javier Milei logró un triunfo estratégico fuera del Congreso. La reunión de gobernadores opositores, programada para este miércoles en el Consejo Federal de Inversiones (CFI), fue cancelada tras confirmarse que no habría quórum suficiente para emitir un documento de peso.

El “operativo fragmentación” liderado por el ministro del Interior, Diego Santilli, y la senadora Patricia Bullrich, surtió efecto. Muchos mandatarios prefirieron evitar la “foto de la unidad opositora” para no dinamitar las negociaciones individuales que mantienen con la Nación por obras públicas y deudas previsionales.

A pesar de la suspensión, el malestar de las provincias sigue vigente. El eje de la disputa no es solo la flexibilización laboral, sino el impacto fiscal. Los gobernadores temen que los cambios propuestos reduzcan drásticamente la masa coparticipable. El salteño Gustavo Sáenz advirtió que su provincia perdería $80.000 millones si el proyecto se aprueba sin modificaciones. Las provincias proponen coparticipar el impuesto al cheque o una parte del impuesto a los combustibles, reclamo que lidera el neuquino Rolando Figueroa. “Los estados provinciales tienen que ir adelgazando”, sentenció Patricia Bullrich, enviando un mensaje claro a los mandatarios: no habrá compensaciones automáticas sin antes ajustar las cuentas locales.

Mapa de posturas

El tablero político muestra tres bloques bien definidos que explican por qué se cayó la reunión:

Bloque Referentes Postura
Aliados / Dialoguistas Cornejo (Mendoza), Frigerio (Entre Ríos) Apoyan la modernización laboral y el ajuste fiscal.
Negociadores Sáenz (Salta), Figueroa (Neuquén) Aceptan la reforma pero exigen compensar la caída de ingresos.
Opositores duros Ziliotto (La Pampa) y gobernadores de UxP Buscan frenar el proyecto o forzar cambios estructurales.

Con la cumbre del CFI desactivada, el oficialismo llega a la votación con una ventaja táctica. Sin un frente unido de gobernadores que instruya a sus senadores a votar en bloque contra la reforma, el Gobierno confía en obtener la sanción definitiva en los próximos días. El desafío ahora pasa por el Ministerio de Economía, donde Luis Caputo deberá sentarse a negociar los números finos de la “compensación” que reclaman los distritos más afectados.

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