Un informe del Observatorio Social del Transporte revela que en los últimos dos años se eliminaron 12 de los 22 servicios de trenes. La cantidad de pasajeros se desplomó un 40% debido a la degradación de las frecuencias y el aumento de tarifas.
El sistema ferroviario argentino atraviesa una de sus crisis más agudas desde la década de los 90. Según un informe presentado por el referente del Observatorio Social del Transporte de Santa Fe, Eduardo Toniolli, la política actual hacia el interior del país es de “degradación y cierre”, con números que encienden las alarmas sobre la desaparición definitiva de los trenes de larga distancia.
Los números del vaciamiento
El relevamiento arroja datos contundentes sobre la caída del sistema en el último bienio, de los 22 trenes que funcionaban a finales de 2023, hoy solo quedan 10 operativos (una caída del 50%). Se registra una baja del 37,3% en la venta de pasajes comparado con 2023. Solo en el tramo Rosario-Retiro se vendieron 70.000 boletos menos. El informe denuncia la suspensión en la compra de repuestos y reparaciones de locomotoras, lo que provoca demoras que superan las 7 horas para tramos cortos y cancelaciones imprevistas.
Servicios suspendidos
Entre 2024 y 2025, dejaron de circular ramales históricos y regionales clave, entre ellos:
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Retiro – Tucumán y Retiro – Córdoba: Suspendidos indefinidamente a fines de 2025.
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Retiro – Palmira (Mendoza) y Retiro – Justo Daract (San Luis).
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Once – Pehuajó (Bs. As.) y Buenos Aires – Bahía Blanca.
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La Banda – Fernández (Santiago del Estero).
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Rosario – Cañada de Gómez (Santa Fe).
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General Guido – Divisadero de Pinamar.
Toniolli denunció que el gobierno nacional, encabezado por Javier Milei, aplica una estrategia deliberada: “Los pasajes son cada vez más caros, hoy cuestan lo mismo que el colectivo pero tardan muchísimo más. Es una acción planificada para que, cuando cierren el servicio definitivamente, los pocos usuarios que quedan no se quejen”.
Mientras que en el AMBA se mantienen inversiones mínimas con vistas a una futura privatización, en el interior el panorama es de desmantelamiento. La preocupación se extiende también a la venta de inmuebles y predios ferroviarios nacionales, lo que podría anular físicamente cualquier intento futuro de reactivación de las trazas. “Un segundo ferrocidio puede ser el definitivo. Se están perdiendo espacios claves para el desarrollo ferroviario”, advirtió el informe.
