Caputo defendió las estadísticas del Indec, negó presiones y habló de la inflación que viene

El ministro de Economía, Luis Caputo, volvió a referirse a la polémica por el cambio en la metodología del Índice de Precios al Consumidor (IPC), negó cualquier intento de manipulación y aseguró que tanto él como el presidente Javier Milei no estaban de acuerdo con avanzar con la modificación en el actual contexto económico. Además, anticipó que la inflación de enero sería similar a la de diciembre.

Las declaraciones se dieron tras la renuncia de Marco Lavagna a la dirección del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) y la suspensión de la aplicación del nuevo índice. Caputo afirmó que la salida de Lavagna se produjo “en condiciones completamente amigables” y rechazó versiones que hablaron de presiones internas o externas. “Se están diciendo muchas mentiras. No hay nada que ocultar”, sostuvo.

Según explicó el titular del Palacio de Hacienda, la discusión nunca estuvo centrada en si debía o no modificarse el índice, sino en el momento adecuado para hacerlo. “Marco quería cambiar el índice. No hay presión del FMI para que se cambie el índice”, aclaró, y remarcó que la postura del Gobierno siempre fue avanzar con la modificación una vez finalizado el proceso de desinflación. “Siempre la bajada de línea de Milei fue que el cambio se hiciera una vez que el proceso de desinflación estuviera terminado”, señaló.

Caputo indicó que existían diferencias de criterio respecto a los tiempos. “Marco pensaba que para enero eso ya podía estar”, explicó, y vinculó la controversia con el clima político y financiero de los últimos meses del año pasado. En ese sentido, afirmó que los ataques políticos provocaron una fuerte dolarización de los activos, impactaron en el crecimiento, el riesgo país y generaron un nuevo escalón inflacionario.

Sobre la transición en el Indec, el ministro destacó al sucesor de Lavagna, Pedro Lines, a quien definió como “un técnico del Indec respetadísimo”. Además, reveló que, antes de asumir, solicitó el aval de todos los directores del organismo.

En otro  Caputo buscó reforzar la credibilidad de las estadísticas oficiales y señaló que el mercado financiero no mostró señales de desconfianza. “Hay bonos que ajustan por inflación. Si hubiera alguna duda de manipulación futura del índice, lo primero que bajaría de precio serían esos bonos”, explicó. Según detalló, pese a la caída de la bolsa en los últimos días, los bonos ajustados por CER no solo resistieron sino que subieron, lo que consideró una señal de confianza.

Al profundizar sobre los motivos por los que se frenó el nuevo índice, Caputo reiteró que el IPC actual se basa en una Encuesta Permanente de Hogares (EPH) de 2018 y que la pandemia modificó de manera significativa los hábitos de consumo. “Hay que comparar peras con peras o manzanas con manzanas”, sostuvo, y explicó que primero debe completarse el proceso de desinflación y luego realizar una nueva encuesta que refleje los cambios reales en el consumo.

Finalmente, el ministro anticipó que la inflación de enero sería similar a la registrada en diciembre, aunque evitó dar cifras precisas.

En otro orden, Caputo rechazó que el Gobierno tenga una postura contraria a la industria nacional y afirmó que el debate responde a un cambio de modelo económico. “No somos anti industria. Nuestra función es tener más empatía con los 47,5 millones de argentinos”, sostuvo, y cuestionó los resultados de una economía cerrada, a la que responsabilizó por la falta de crecimiento, empleo y el aumento de la pobreza.

En ese marco, se refirió a la situación de la industria textil y aseguró que desde el inicio de la gestión actual los precios de la ropa bajaron y que el sector puede competir. “Esto no es un tema con alguna industria o empresarios en particular, es un tema de modelo”, afirmó.

Por último, respondió a las críticas del presidente del Grupo Techint, Paolo Rocca, tras una licitación privada para la provisión de caños en Vaca Muerta. Caputo negó que haya existido competencia desleal y explicó que las reglas del proceso no contemplaban una segunda oferta. “Si eso se permitía sin haberlo puesto en los pliegos, mañana no iría nadie a licitar”, argumentó, aunque aclaró que sería justo habilitar esa posibilidad si estuviera prevista de antemano.

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