La previa de los Juegos Olímpicos de Invierno Milán-Cortina 2026 quedó envuelta en una polémica inesperada. A pocos días del inicio de la competencia en Italia, el mundo del salto de esquí se vio sacudido por una denuncia tan insólita como grave, que ya motivó la intervención de los organismos internacionales de control.
La sospecha gira en torno a presuntas intervenciones corporales en atletas que podrían alterar la aerodinámica de los trajes y otorgar una ventaja deportiva indebida. Según versiones difundidas por medios europeos, se habrían aplicado inyecciones en la zona genital con el objetivo de modificar el calce del uniforme y ampliar la superficie de contacto con el aire durante el vuelo.
De acuerdo con esta hipótesis, el aumento de volumen en la entrepierna permitiría prolongar el tiempo en el aire y alcanzar mayores distancias en los saltos, un factor clave en una disciplina donde cada centímetro puede marcar la diferencia.
Desde la organización de la competencia confirmaron que cualquier indicio será analizado bajo las estrictas normas antidopaje. Así lo expresaron autoridades durante una conferencia realizada en Milán, en la víspera de la ceremonia inaugural, donde remarcaron que no se tolerará ningún tipo de atajo reglamentario.
La polémica tomó mayor dimensión tras las declaraciones del presidente polaco de la Agencia Mundial Antidopaje (AMA), Witold Banka, quien aseguró: “El salto de esquí es muy popular en Polonia, así que les prometo que voy a ponerme con esto”. Sus palabras incrementaron la presión internacional para avanzar con la investigación.
El diario alemán Bild aportó detalles técnicos al señalar que un aumento artificial del volumen corporal podría generar una ventaja aerodinámica significativa. En ese contexto, el médico Kamran Karim, del Hospital Maria-Hilf de Krefeld, explicó que es posible lograr un “engrosamiento temporal y visible del pene mediante inyecciones de parafina o ácido hialurónico”, aunque advirtió sobre los riesgos médicos y recordó que las reglas sobre vestimenta en el salto de esquí son extremadamente estrictas.
El antecedente más cercano refuerza las sospechas. En enero, la Federación Internacional de Esquí suspendió a miembros del staff noruego por manipulación de trajes durante el Mundial de Trondheim 2025, un episodio que derivó en sanciones y descalificaciones, pese a que la federación admitió que las decisiones no pasaron directamente por los atletas.
Desde la AMA, su director general Olivier Niggli también se refirió al caso: “No conozco los detalles del salto de esquí ni cómo esto puede mejorar el rendimiento, pero si se da, examinaremos toda la información para ver si está relacionada con el dopaje”.
Con los Juegos a punto de comenzar y previstos hasta el 22 de febrero, la lupa permanece sobre una práctica tan llamativa como controvertida, que amenaza con opacar el arranque de la cita olímpica invernal.
