El Índice de Precios al Consumidor (IPC) de la Ciudad de Buenos Aires registró un aumento del 3,1%, confirmando un nuevo salto inflacionario y reforzando las estimaciones que ubicaban la suba de precios por encima del tres por ciento.
El dato porteño, que suele anticipar la tendencia del indicador nacional, expone una aceleración respecto a diciembre, cuando había marcado 2,7%.
La cifra adquiere relevancia en medio de la polémica generada por la decisión del Gobierno nacional de no difundir el nuevo índice del Indec, elaborado con una canasta actualizada. Desde el Ministerio de Economía se había intentado instalar que las diferencias entre los índices eran mínimas e incluso se llegó a sostener que el nuevo cálculo arrojaba un número menor al informado oficialmente.
Sin embargo, la semana pasada se conoció que las proyecciones del nuevo IPC ubicaban la inflación de enero entre el 3,2 y el 3,4 por ciento, versión que fue desmentida por el ministro Luis Caputo, quien aseguró que el mes había cerrado en torno al 2,5 por ciento. El dato difundido ahora por la Ciudad contradice esas afirmaciones y refuerza las estimaciones más altas.
El IPC porteño está construido sobre la base de la Encuesta Nacional de Hogares 2018, la misma utilizada para el nuevo índice que el Gobierno decidió no aplicar por considerarlo desactualizado. En contraste, el Ejecutivo mantiene la canasta basada en datos de 2004, lo que genera cuestionamientos técnicos, ya que no refleja con precisión los patrones de consumo actuales ni el peso real de los servicios públicos en el gasto de los hogares.
