El COI expulsó a un deportista ucraniano por un casco en homenaje a víctimas de la guerra

Los Juegos Olímpicos de Invierno Milán-Cortina 2026 quedaron envueltos en una fuerte polémica luego de que el Comité Olímpico Internacional (COI) decidiera expulsar al skeletonista ucraniano Vladyslav Heraskevych, abanderado de su país, por utilizar un casco con imágenes de atletas asesinados durante la guerra entre Rusia y Ucrania.

La sanción se produjo horas antes de que disputara las series clasificatorias y derivó en el retiro de su acreditación olímpica, al considerar que el deportista violó la Carta Olímpica, que prohíbe expresiones de carácter político en el marco de las competencias oficiales. La medida fue adoptada por el jurado de la Federación Internacional de Bobsleigh y Skeleton (IBSF) y respaldada posteriormente por el COI.

El conflicto se había iniciado el lunes 9, cuando la IBSF advirtió que Heraskevych competía con un casco que exhibía fotografías de deportistas ucranianos fallecidos en la guerra, entre ellos la halterófila Alina Perehudova, de apenas 14 años, el boxeador Pavlo Ischenko y el jugador de hockey sobre hielo Oleksiy Loginov. Pese a los avisos, el atleta volvió a presentarse con el mismo casco durante las sesiones de entrenamiento del martes y miércoles.

Antes del inicio de la prueba, la presidenta del COI, Kirsty Coventry, mantuvo una reunión con Heraskevych en busca de una solución. Según informó el organismo, se le ofrecieron distintas alternativas: mostrar el casco luego de competir en la zona mixta, usar un brazalete negro durante la prueba o expresar su mensaje en conferencias de prensa y redes sociales. Ante la negativa del deportista a aceptar cualquier modificación, se resolvió su expulsión.

“El COI tenía un gran interés en que Heraskevych compitiera. La esencia de este caso no radica en el mensaje, sino en cómo quería expresarlo”, argumentó la entidad con sede en Lausana, al recordar que el artículo 50.2 de la Carta Olímpica prohíbe toda forma de manifestación o propaganda política, religiosa o racial dentro de las sedes olímpicas.

La decisión generó una rápida reacción en Ucrania. El ministro de Exteriores, Andrí Sibiga, cuestionó duramente la sanción, mientras que el propio Heraskevych afirmó que lo ocurrido representa “el precio de la dignidad”. Además, recordó que el COI lo había apoyado en ediciones anteriores mediante una beca olímpica y que, tras el inicio de la invasión rusa, el organismo creó un fondo de solidaridad para ayudar a los atletas ucranianos.

El episodio volvió a poner sobre la mesa el debate sobre los límites de la expresión personal en el deporte olímpico. Para el COI, las reglas buscan preservar la neutralidad del evento; para el atleta y las autoridades ucranianas, la sanción evidenció una tensión difícil de conciliar entre el reglamento deportivo y una realidad que excede lo estrictamente competitivo.

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