El diputado nacional por Santiago del Estero participó en la sesión especial donde se debate el nuevo Régimen Penal Juvenil.
Durante su discurso, Barbur cuestionó el enfoque punitivista, destacó el éxito del modelo santiagueño “NEXO” y advirtió que endurecer penas no garantiza mayor seguridad ciudadana.
En el marco del debate por la reforma del Régimen Penal Juvenil (Ley 22.278), el diputado nacional Dr. Marcelo Barbur marcó una posición firme y crítica frente al proyecto impulsado desde el oficialismo.
Durante su intervención en la Cámara de Diputados, el legislador santiagueño instó a sus pares a no caer en medidas “demagógicas” y fue tajante al advertir: “No confundamos expansión del castigo con generación de seguridad”.
Un enfoque basado en la ciencia y la realidad social
Barbur inició su exposición reconociendo la necesidad de actualizar la normativa, pero cuestionó que se utilicen casos resonantes para activar de forma “automática” la intención de bajar la edad de punibilidad.
“La incidencia de delitos cometidos por adolescentes contra las personas representa menos del 1%”, señaló, subrayando que la insistencia por el encierro es una respuesta espasmódica que no ataca la raíz del problema.
Asimismo, aportó una visión técnica basada en la neurociencia, explicando que la falta de desarrollo en la corteza cerebral frontal de los jóvenes implica una incapacidad biológica para controlar impulsos de la misma forma que un adulto.
“Es indispensable un tratamiento jurídico diferenciado para los adolescentes”, argumentó.
El modelo de Santiago del Estero como referencia
Uno de los puntos más destacados fue la defensa del modelo de su provincia. Barbur recordó que Santiago del Estero ya cuenta con la Ley Provincial 7.349, adaptada a las normativas internacionales de derechos del niño, y destacó el funcionamiento del centro especializado NEXO.
“Santiago del Estero ha construido un centro de abordaje terapéutico y responsabilidad adolescente que fue premiado como proyecto de avanzada. Contamos con áreas intramuros para jóvenes de 16 y 17 años y programas ambulatorios para los de 14 y 15, con un objetivo claro: transformar vidas ofreciendo oportunidades reales de reinserción”, explicó Barbur.
Contra el “efecto placebo”
Para el legislador, la experiencia internacional demuestra que bajar la edad de punibilidad no reduce los índices delictivos. En ese sentido, calificó a las medidas meramente punitivas como un “efecto placebo” que no genera mejoras reales en la sociedad.
Finalmente, Barbur hizo un llamado a discutir una mirada transversal que aborde la pobreza estructural, el consumo de drogas y el abandono del sistema educativo, en lugar de limitarse a la expansión del sistema penal.
“Lo que pretendemos es discutir qué hacemos y cómo lo hacemos para corregir la marginalidad, no simplemente buscar el castigo como única respuesta”, concluyó.
