En un contexto de máxima tensión geopolítica, la solidaridad regional hacia Cuba ha vuelto a ponerse a prueba. Este viernes, dos buques de la Armada de México arribaron a la isla con un cargamento masivo de asistencia, mientras que el gobierno de Chile confirmó que canalizará recursos a través de organismos internacionales para paliar la crisis humanitaria y energética que atraviesa el país caribeño.
Bajo las órdenes directas de la presidenta Claudia Sheinbaum, los buques de apoyo logístico Papaloapan e Isla Holbox atracaron en puertos cubanos tras haber zarpado de Veracruz el pasado 8 de febrero. El cargamento total asciende a 814 toneladas desglosadas de la siguiente manera:
Buque Papaloapan: 536 toneladas de alimentos de primera necesidad (arroz, frijol, atún, aceite) y artículos de higiene.
Buque Isla Holbox: 277 toneladas de leche en polvo, un insumo crítico para la población infantil.
Desde la Cancillería mexicana subrayaron que esta acción responde a la “tradición solidaria” del país, reafirmando su compromiso con la cooperación internacional incluso frente a las presiones externas.
Por su parte, el gobierno chileno anunció un aporte económico al Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef). La Cancillería de Chile fue enfática al solidarizarse con la “catástrofe humanitaria” que vive la isla, agravada por el endurecimiento del bloqueo energético.
A estas iniciativas estatales se sumará el próximo mes la “Flotilla Nuestra América”, una coalición de movimientos sociales y sindicatos que llevará medicamentos y suministros esenciales por vía marítima.
El escenario en Argentina
A diferencia de sus pares regionales, la respuesta desde Argentina ha quedado limitada, por ahora, al sector civil. La Casa de la Amistad Argentina Cubana es la única entidad que se encuentra organizando activamente el envío de recursos desde Buenos Aires, sin que medie hasta el momento un anuncio de ayuda oficial por parte del gobierno nacional.
Esta asistencia llega apenas días después de que Donald Trump advirtiera sobre la aplicación de aranceles comerciales a los países que suministren petróleo o asistencia vital a Cuba, endureciendo una política que busca asfixiar económicamente a la isla en esta nueva etapa de su mandato.
