Industria en jaque: automotrices y textiles operan a menos del 35% de su capacidad

El proceso de desindustrialización en Argentina ha encendido todas las alertas. Según el último informe del INDEC, el uso de la capacidad instalada en la industria retrocedió del 57,7% al 53,8% en diciembre, una cifra que sitúa la actividad por debajo de los peores registros de la pandemia (cuando rondaba el 60%) y marca el punto más crítico de la gestión actual.

La caída no es uniforme, pero golpea con especial dureza a las industrias que compiten directamente con productos importados. Los números son alarmantes:

  • Industria Automotriz: Registró el nivel más bajo con apenas un 31,2%. La crisis se palpa en terminales como General Motors (Santa Fe), que mantiene suspensiones, y la amenaza de cierre de la planta de Ford en Pacheco ante la falta de condiciones para exportar.

  • Sector Textil: Con un uso de capacidad del 35,2%, la industria ya ha reportado más de 600 despidos en distintas plantas del país debido al aluvión de importaciones.

  • Metalmecánica: Se ubica en un 38,9%, afectada por la parálisis de la obra pública y licitaciones clave. Un ejemplo claro es el cierre de una contratista de Ternium en San Nicolás, que dejó a 110 trabajadores en la calle.

El informe también destaca la desaceleración en sectores clave para el consumo y la construcción, caucho y plástico con el 33,4%, la edición e impresión con el 46,5% y los minerales no metálicos (insumos para construcción) con el 51,1%

El derrumbe de diciembre muestra la desaceleración más fuerte de todo 2025. Desde los sectores industriales señalan que la combinación de una caída en el consumo interno y la apertura irrestricta de importaciones está generando un escenario de “supervivencia” para las PyMEs y grandes terminales por igual.

En el comparativo interanual con diciembre de 2024, las pérdidas de actividad más profundas se concentraron en metalmecánica y plásticos, sectores que históricamente son grandes generadores de empleo genuino.

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