¿Somos sucios los santiagueños?

Días atrás en Info del Estero difundimos la información brindada por el Fiscal Municipal de la Capital, Martín Ramos, recordó que “no está permitido arrojar residuos domiciliarios, restos de podas o escombros en la vía pública”, al tiempo que advirtió de “infracciones durante los controles del cuerpo de inspectores se aplican multas, tal como establecen las ordenanzas vigentes”.

También en este medio, gentileza de las cámaras de seguridad de Alerta Banda, difundimos como un vecino bandeño arrojaba basura en una esquina que había sido limpiada y de donde se había erradicado un basural recientemente. No habían pasado 48 horas de una limpieza profunda para que esta persona vuelva arrojar basura allí, aun con un cartel puesto que advertía: “Prohibido arrojar residuos”.

Ahora bien, algunas preguntas: ¿Por qué lo hacen? ¿Acaso pensarán “así como limpiaron el otro día van a limpiar después”? O la pregunta más simple, cayendo en una peligrosa generalización es si ¿somos sucios los santiagueños?

Mucha gente, con razón, seguramente, vecinos de las ciudades Capital y La Banda dirán que las gestiones municipales fallan en ese sentido, que hay basurales por todos lados, que falta más frecuencia en la recolección y así un rato largo con un rosario de quejas y reclamos. De hecho, en el WhatsApp de nuestro diario a veces no nos alcanza el tiempo para publicar esas “quejas”, acompañadas de fotos, videos y con direcciones de donde están estos basurales o terrenos que no están habitados, con dueños, donde National Geographic podría hacer un documental fingiendo estar en la selva amazónica.

¿Pero cuanto, que porcentaje de estos problemas serían más solucionables por los estados municipales con una conducta solidaria, a conciencia y sin cagarse en el otro por parte de los vecinos? Un alto funcionario del municipio capitalino nos comentaba días atrás, con mucha preocupación que “se observa en diferentes sectores, en los barrios, que continúa la práctica de desprenderse de los residuos en donde sea. Tiran basura en los desagües pluviales, en donde hubo casos de los que se retiraron, colchones, cuadros bicicletas, heladeras, restos de podas, escombros, botellas plásticas”.

Los días posteriores a jornadas ventosas, si uno recorre barrios de Capital y Banda se encuentra con terrenos alambrados que están literalmente colapsados y decorados con bolsas plásticas. ¿Acaso algún día los alcaldes de las ciudades Capital y Banda deban ponerse duros y firmar un convenio donde se prohíba el uso de la bolsa plástica, con fuertes multas, pero fuertes en serio eh, y que se obligue a la gente a llevar su propia bolsa y que los comercios, de cualquier superficie proporcione cajas y bolsas de papel para las cosas no tan grandes?

Seguramente alguno dirá “si, pero estaría bueno que desde la muni hagan una campaña regalando bolsas para las compras para incentivar esto”. Si, seguramente será un gran envión, pero evidentemente las fuertes multas, el poder de policía, el látigo ambiental del estado es la clave, porque hemos visto y vemos a diario que esto trasciende las clases sociales y hasta la educación. Tira basura el que vive en un barrio popular, en uno clase media y hemos visto filmaciones y fotos de “profesionales” en camionetas nuevas 4 x 4.

Al menos en la Capital, la municipalidad atiende prácticamente todos los días la limpieza de la ciudad a través de las áreas operativas tanto en los barrios como en los espacios verdes. Los lunes miércoles y viernes se realiza la recolección de residuos y todos los días se concreta el barrido y la limpieza de las calles. Solo 4 días, de los 365, no hubo recolección, caiga el día que caiga: el Día del Trabajador, el del Empleado Municipal, y las fechas de Navidad y Año Nuevo.

Este funcionario nos dijo que “desde el municipio se lleva de adelante de diversas estrategias para el mantenimiento de la limpieza como por ejemplo campañas para que se respeten los horarios de recolección de residuos domiciliarios y otras medidas de control para hacer cumplir las ordenanzas que prohíben arrojar desechos urbanos en la vía pública”.

El flagelo de las bolsas negras

Otra “tendencia” que se viene observando en muchos barrios es la de colocar el pasto o maleza cortada en bolsas de residuos negras y dejarlas en las veredas a la espera que el municipio, algún “carrito” o una nave espacial las levante. Info del Estero consultó a las autoridades municipales y estas advirtieron que “los vecinos, en su inmensa mayoría, ya saben que los compactadores no pueden levantar esta basura porque colapsa el sistema de compactación del camión, lo daña”.

Y aun a sabiendas la “gente” lo hace. En el Cabildo, en el Lomas del Golf y casi todos los barrios. Cortan o hacen cortar el pasto, luego e esperar semanas y que esos patios y frentes sean verdaderas selvas para que algún osado director de cine se anime a usar esos espacios como locación de alguna película sobre Vietnam, embolsan lo cortado y lo dejan en la vereda, onda “problema de otro, vean que van a hacer”.

Siempre será el atajo amas corto y fácil pegarle a los estados municipales, en este caso los encargados de la recolección de residuos, por la proliferación de los basurales y esquinas con montañas de basura. Pero cuanto de esto sería significativamente menor si todos pusiéramos un poco y cumpliéramos con lo mínimo de las ordenanzas. Por eso cerramos preguntando como en el título: ¿somos sucios los santiagueños? Que comience el debate.

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