Este martes, la mesa de La Mañana de Info recibió a Antonella Carabajal, biotecnóloga, investigadora del CONICET y docente de la Universidad Nacional de Santiago del Estero (UNSE), quien abordó una problemática sanitaria que enciende luces de alerta: la hidatidosis o equinococosis quística (EQ).
La enfermedad, explicó, es una zoonosis, es decir, se transmite de animales a humanos, y está causada por el parásito Echinococcus granulosus. Si bien históricamente se la asociaba a zonas rurales, en los últimos años se detectaron numerosos casos en áreas periurbanas, lo que amplía el riesgo.
Carabajal forma parte del IMSATED (Instituto Multidisciplinario de Salud, Tecnología y Desarrollo), que depende del CONICET y la UNSE. Allí trabaja en un equipo interdisciplinario junto a médicos y veterinarios que investigan distintas zoonosis que afectan a la región.

Cómo se transmite
Durante la entrevista, explicó de manera clara el ciclo biológico del parásito. La transmisión se produce a través de las heces de cánidos como perros que eliminan los huevos del parásito. Estos pueden contaminar el ambiente, el agua, los alimentos o incluso dispersarse por el aire.
“Los huevos son muy resistentes”, advirtió. Otros animales pueden ingerirlos, y también las personas pueden enfermarse al consumir alimentos contaminados o por contacto indirecto.
La enfermedad genera quistes en órganos vitales, principalmente en hígado y pulmones. Es una patología grave, con índices importantes de mortalidad si no se detecta a tiempo. El tratamiento suele requerir cirugía para extraer los quistes, acompañada previamente por medicación antiparasitaria.
Prevención: clave y posible
La buena noticia, remarcó Carabajal, es que se trata de una enfermedad fácil de prevenir con medidas simples. Entre las recomendaciones básicas mencionó:
- Desparasitar regularmente a las mascotas.
- No alimentar a perros con vísceras crudas.
- Cercar huertas para evitar que los animales defequen cerca de las plantas.
- Evitar que las mascotas laman la cara de las personas.
Además, el equipo desarrolló una herramienta tecnológica para fortalecer la vigilancia: una aplicación llamada OHNET, que permite registrar posibles casos a través de un formulario, facilitando el relevamiento de datos y el seguimiento epidemiológico.
