En una maniobra de último momento para evitar el naufragio de la reforma laboral en la Cámara de Diputados, la Casa Rosada decidió sacrificar uno de los puntos más cuestionados del proyecto: la modificación del régimen de licencias por accidentes y enfermedades inculpables.
La decisión se precipitó tras la negativa del bloque Hacemos Coalición Federal y sectores del radicalismo, quienes advirtieron que no acompañarían una medida que consideraban un retroceso en conquistas históricas. El objetivo del Gobierno ahora es emitir dictamen este miércoles y convertir el proyecto en ley en la sesión del jueves.
El polémico Artículo 44
El texto que finalmente fue retirado buscaba sustituir el artículo 208 de la Ley de Contrato de Trabajo, introduciendo una distinción inédita y restrictiva sobre el cobro de haberes durante una enfermedad:
-
Pago reducido al 50%: Si la enfermedad era producto de una “actividad voluntaria y consciente” del trabajador que implicara riesgo (por ejemplo, lesionarse practicando un deporte), el salario se reducía a la mitad.
-
Pago al 75%: En el resto de los casos de enfermedad o accidente ajeno al trabajo, el sueldo también sufría un recorte del 25% respecto a la ley vigente, que garantiza el 100% de la remuneración.
-
Plazos: Los beneficios se limitaban a 3 meses (sin cargas de familia) o 6 meses (con cargas de familia).
La CGT y diversas asociaciones médicas calificaron la propuesta como un “ataque a los trabajadores con enfermedades crónicas”. Ante este escenario de conflicto total, el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado —cartera que impulsa la reforma— reconoció que la prioridad es avanzar con el resto de los artículos (como la formalización del empleo y simplificación de trámites) antes que insistir en un punto sin consenso.
El cronograma oficial es bastante ambicioso, buscan que el miércoles, se de dictamen de comisión en Diputados, el jueves, sesión y aprobación con modificaciones en la Cámara Baja y el viernes de la semana próxima, una sesión en el Senado para la sanción definitiva.
Aunque el oficialismo aclaró que no renuncia a discutir el régimen de licencias en el futuro, por ahora el retiro del artículo funciona como una “moneda de cambio” necesaria para destrabar la reforma en un Congreso fragmentado.
