El despido de más de 900 trabajadores por el cierre de Fate mantiene en vilo al Gobierno y a los empresarios. La mayor fabricante de neumáticos del país entró en una pausa forzada, por lo que sus empleados decidieron tomar las instalaciones hasta ser reincorporados.
Ante esto, el Gobierno a través de la Secretaría de Trabajo dictó la conciliación obligatoria. La medida firmada por Julio Cordero, congela la situación por un período de 15 días hábiles, obliga a las partes a sentarse a negociar y, fundamentalmente, deja en suspenso los telegramas de despido.
La intervención de oficio del Gobierno busca evitar que el conflicto social escale a niveles incontrolables justo en la antesala de la sesión que tratará la reforma laboral.
La conciliación implica que la empresa debe reincorporar a los operarios o, al menos, garantizar el pago de salarios aunque no haya tareas efectivas. El cierre de la planta en San Fernando queda “en pausa”.
Mientras tanto, el gremio SUTNA Tiene prohibido realizar medidas de fuerza directa, como paros, bloqueos o tomas de la fábrica. El objetivo es abrir una instancia de diálogo técnico para ver si existe una alternativa al desmantelamiento de una planta con 80 años de historia.
El cierre de Fate no ocurre en el vacío. Se da en medio de una fuerte disputa política potenciada por declaraciones del presidente Javier Milei en redes sociales, quien defiende la apertura económica como eje de su gestión. Por su parte, la industria nacional alerta sobre una “destrucción sistémica” de la capacidad productiva frente a la falta de herramientas para competir con productos importados.
El dato: Fate alega que la presión impositiva y los costos locales hacen imposible que un neumático argentino compita con uno fabricado en el exterior, lo que llevó a la decisión de extinguir todos los contratos laborales.
