A la espera de la sesión por la reforma laboral, el Congreso permanece blindado

Desde el primer minuto de este jueves, la CGT puso en marcha el cuarto paro general contra el Gobierno de Javier Milei. La medida de fuerza se siente con fuerza en las calles debido a la parálisis casi total del transporte, mientras que el foco político se desplaza al Congreso, donde la Cámara de Diputados debate hoy la ambiciosa Reforma Laboral.

La jornada arrancó con ciudades semivacías. La adhesión de la UTA (colectiveros) y otros gremios estratégicos ha garantizado un alto acatamiento, aunque el escenario es heterogéneo.

El paro es total en el servicio de colectivos, trenes y subtes (con excepción de algunas líneas de colectivos que no adhieren). Pese a que se anunció una huelga sin movilización, hay columnas de agrupaciones de izquierda y movimientos sociales que ya convergen hacia las puertas del Congreso.

A pesar del clima de protesta, en la Casa Rosada el ambiente es de optimismo cauteloso. El ministro del Interior, Diego Santilli, lidera la ofensiva política asegurando que han logrado los consensos necesarios con los bloques dialoguistas.

“Es una ley fundamental que representa el espíritu del Presidente. Queremos facilitar la transición de la informalidad al trabajo registrado”, afirmó Santilli antes de ingresar al recinto.

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