El atentado ocurrido este viernes al mediodía en la Escuela Superior de Gendarmería no solo dejó una estela de heridos, sino también una serie de fotografías filtradas desde el corazón de la escena que revelan la violencia del ataque. El hecho tuvo lugar en el edificio de Paseo Colón al 500, donde una encomienda dirigida a un Comandante Mayor retirado explotó al ser abierta.
Las fotos del interior: El rastro del “paquete trampa”
Las imágenes que comenzaron a circular muestran un escenario de guerra en una oficina administrativa. En ellas se puede observar el caño de plástico destrozado, restos de cables y una batería de 9 voltios que formaban parte del mecanismo autoexplosivo.

La filtración pone de manifiesto la precariedad y, a la vez, la letalidad del artefacto: un sistema diseñado para detonar por presión o apertura. Las manchas de sangre y los daños en el mobiliario del piso 11 confirman que los oficiales que abrieron el paquete recibieron el impacto a escasa distancia.

El estado de los gendarmes
Otras de las capturas que causaron conmoción muestran la primera asistencia a los heridos. De los cuatro agentes afectados, dos sufrieron lesiones de consideración, un comandante con heridas de metralla en el pecho y un segundo oficial con quemaduras, aturdimiento y pérdida de audición.

Ambos fueron trasladados de urgencia al Hospital Argerich, mientras que el personal de la DUIA (Antiterrorismo) intentaba resguardar la escena, que ya había sido documentada de manera informal por los presentes.

Las pericias confirman un dato inquietante que surge de los registros fotográficos de la sala de correos: el paquete, envuelto en papel madera, estuvo guardado entre seis meses y un año. Nadie sospechó de la caja que esperaba al Mayor —quien tiene su retiro en trámite— hasta que este viernes se decidió su apertura en el despacho del subdirector.

Investigación bajo secreto
Mientras las fotos inundan las redes y los grupos de la fuerza, el juez Marcelo Martínez De Giorgi busca determinar quién envió el explosivo. Se barajan dos hipótesis: una venganza del hampa organizada o el accionar de un “agente del caos”. Por ahora, las imágenes filtradas son la prueba más contundente del peligro que se vivió en San Telmo.
